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Queda inaugurada esta bitácora

Hoy, 4 de enero de 2006, inauguro formalmente la Bitácora de mi recién estrenada página web. Antes de que se me olvide, y como mañana ya será tarde, quiero agradecer a Daniel Rodríguez Herrera todo el magnífico trabajo que ha hecho para que esto funcione. Como no sabía que fotografía elegir para tan magno evento, me he decantado por un clásico de las inauguraciones: una botadura. En este caso la del Transatlántico Magallanes, un estupendo barco que fue botado en 1926 en Cádiz.

Este Magallanes, una de las joyas de la Compañía Transatlántica, tuvo una vida un tanto ajetreada y sino se hundió fue de milagro. Al estallar la guerra civil quedó en el bando franquista porque el 18 de julio se encontraba amarrado en La Coruña. Aprovechando la confusión partió rumbo a Nueva York, y de allí a La Habana y a México, donde recogió fusiles para el ejército de la República. En España, lo destinaron a un par de misiones en el mediterráneo oriental, a la costa rusa concretamente. En la segunda y última, de camino a Ucrania, embistió a un destructor republicano, el Alcalá Galiano…y eso que sólo era un paquebote para llevar emigrantes a América. El Alcalá Galiano no se repuso, y al poco un bombardeo nacional lo dejó listo para que le pasasen el soplete.

Después de la machada de desgraciar al Alcalá Galiano se dirigió a Turquía y, encabritado como estaba, avistó a un mercante italiano, el Capo Pino, y cargó contra él echándolo a pique, es decir, que lo hundió miserablemente. Los turcos embargaron el barco y allí estuvo hasta el final de la guerra. Suerte para él, porque es difícil que hubiese salido airoso de otro encontronazo con el casco de un destructor de la República. Seguro estoy de que lo hubiese buscado. Sino él, el destructor, que eran un completo desastre los que quedaron del lado republicano.

En el 39 el armador lo rescató pagando la indemnización y lo puso a navegar por el Atlántico, que es para lo que había sido construido. Ese mismo año empezó la guerra mundial y, otra vez por casualidad, le tocó atravesar el Atántico norte durante años cuando se encontraba infestado de submarinos, de hecho, fue, junto con su gemelo, el único mercante que se aventuró a hacerlo… y que sobrevivió. Con un par. Deberían haberle apodado “El insumergible”. Para que nos vengan ahora con el Queen Mary. En la posguerra, y a pesar de que España era la apestada oficial, el Magallanes siguió a lo suyo, como si no fuese con él, navegando de aquí para allá.

En los años 50, viejo y achacoso de tanta marcha, lo atracaron en Bilbao. Y ahí se quedó, casi abandonado, hasta que sus dueños ordenaron su desguace en 1959. Una pena, hoy podría ser una bonita atracción en la ría.

Historias al margen, la idea de contar con dominio propio para reunir todo lo que voy escribiendo la tengo desde hace bastante, pero por pura vaguería no me había puesto con ello hasta ahora. Gracias de nuevo Dani por animarme. Estoy todavía recopilando cosas por internet para traerlas aquí y editarlas como se merecen. Me llevará algo de tiempo. Mientras tanto, iré colgando todo lo que vaya publicando en Libertad Digital y en el Instituto Juan de Mariana, lugares ambos donde lo hago con regularidad. A la derecha he categorizado todo el material para que sea más sencillo acceder a él.

He incluido tamnién una galería fotográfica con lo mejor de mi producción, porque, amén de un impenitente liberal austriaco de la primera hora, soy muy aficionado a la fotografía.

En cuanto a la bitácora, pretendo que sea digna y que esté a la altura de las que publican en Red Liberal, de la que soy blogger (orgulloso, claro) Os invito a participar.

Por si no lo había dicho, gracias Dani.

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