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Todo lo que nos dice un simple mapa

Vía Tecnomaps me entero de que hay una empresa que asesora a otras empresas sobre los riesgos a la hora de invertir. Hasta aquí nada de especial. Esta consultora, llamada Aon, realiza unos mapas de riesgos que son la mar de instructivos. Este por ejemplo detalla los riesgos políticos y económicos en todos los países del mundo, sí, en todos, hasta en los más pequeños y desconocidos. De esta manera he sabido, por ejemplo, que Bután es un hervidero de problemas o que los emiratos del golfo son diminutos paraísos en medio del infierno. Lo que más llama la atención, sin embargo, es el hecho de que todo el mundo está revuelto a excepción de occidente, o, afinando el tiro, de las democracias liberales de Europa, Norteamérica y Australia. El capitalismo debe ser, como dice Chávez y cía, una maldición pero, por lo que se ve, es el único sistema que crea prosperidad, libertad y estabilidad, es decir, lo mínimo para que la gente viva dignamente.

A la derecha el mapa de Europa en 2006. Todo en verde hasta las inmediaciones de la antigua Unión Soviética y del Mediterráneo para abajo. Sino fuese por el jodido terrorismo diríase que vivimos en el mejor de los mundos. Es alentador constatar como buena parte de la Europa secuestrada por la tiranía comunista se ha integrado a la Europa libre.

En no demasiados años, países como la República Checa, Hungría, las repúblicas bálticas o Eslovenia no tendrán nada que envidiar a los países del extremo occidental. Creo que incluso podrían llegar a superarlos sino se ponen las pilas. Sí, lo digo por Francia, que está dormida en los laureles. Hasta podría ocurrir que los franceses tengan que emigrar a Polonia en un futuro no tan lejano. Muchos harían el tornaviaje de sus bisabuelos que se asentaron en Francia hace un siglo. El apellido se lo llevarían puesto. No me daría ninguna pena, cada pueblo tiene lo que se merece, y la prosperidad, como la libertad, no se compra, se gana día a día.

Lo que no levanta cabeza es el extremo oriental, los Balcanes y las zonas aledañas a Rusia. Moldavia y Albania son un desastre y Bielorrusia y Ucrania andan por el estilo. Esto viene a demostrar que las buenas intenciones política no son suficientes sino vienen acompañadas de reformas y apertura. Hace poco más de un año vimos la que se armó en Ucrania y, a día de hoy, no ha cambiado nada ni tiene visos de cambiar en breve. En el National Geographic España de este mes hay un reportaje muy bueno sobre Ucrania. Normalmente desconfío de esas revoluciones románticas que no son más que fachada. Las verdaderas revoluciones, las fecundas, son silenciosas, no hay asaltos al parlamento ni más algaradas que las necesarias. De nada sirven miles de banderas naranjas y mucho eslogan si luego nadie respeta la Ley y todo se queda en cambiar una oligarquía corrupta y estatalista por otra del mismo pelaje. Ni en Budapest, ni en Praga ni en Tallin hizo falta tanta fanfarria y ahí los tenemos, a la cabeza de los países de este europeo. De todos modos, y como todavía es pronto, habrá que dejar algo de tiempo a Yushenko.

Y este es el del mundo islámico, desde Marruecos hasta Pakistán. No se salva ni uno, con la excepción que ya he hecho de los emiratos del golfo. Sinceramente me alegro de no haber nacido en cualquiera de estos países. Por razones económicas, naturalmente, y por cuestiones de orden moral. En Europa puedo ser ateo sin que nadie me diga nada, puedo incluso discutirlo con el cura de mi barrio, hacerle partícipe de mi ateísmo y escuchar como el buen hombre sólo acierta a decirme “- Bueno hijo, espero que Dios te conceda el regalo de la fe”. Si en lugar de ser vecino de Madrid lo fuese, por ejemplo, de Damasco, y se me ocurriese acercarme al imán local para decirle a la jeta que no creo en Alá, que el Corán es una trola y que no me da la gana rezar ni ayunar en Ramadán, no quiero ni pensar en las consecuencias que me acarrearía semejante bravata. ¿Tanto le cuesta entender a nuestra izquierda que lo que estos países necesitan es más occidentalización y más capitalismo, es decir, más libertad? No me vale lo de “-Es su cultura, hay que dejarles” porque por las mismas nosotros deberíamos volver a la Inquisición, a los diezmos y al índice de libros prohibidos.

Por último, el Caribe y Centroamérica. Una ruina. Y esto me afecta más que lo de los países árabes porque, por razones obvias, me siento mucho más cercano a un venezolano que a un egipcio, básicamente porque lo que escribe el primero lo entiendo. Los peores Cuba, Venezuela y Hatí, aunque éste último no sé si seguir considerándolo como país en sentido estricto. En lo tocante a Cuba, será todo lo paradisíaca que diga Frabetti y sus secuaces pero no hay por donde cogerla, tiene todo lo malo y además es una isla, por lo que largarse de allí es bastante complicado. Venezuela sigue el mismo camino aunque nuestro ministro de Exteriores, Almodóvar y Leonor Watling se empeñen en que es una democracia casi perfecta, una “experiencia democrática” que dijeron los dos últimos en el manifiesto final de cierta manifa multitudinaria contra la guerra de Irak hace unos años. Cuando la cosa en Venezuela se termine de degradar alguien se lo debería recordar a estos dos en alguna de esas entrevistas-masaje que conceden a los domincales de los periódicos. Seguro que no piden perdón y siguen erre que erre. Son progres, no hay que olvidarlo, pueden, a la vez, defender una cosa y la contraria ruborizándose lo justo o sin ruborizarse, que es lo más habitual.

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