Anuncios
Lo último

Jordi Orwell en cinc fal·àcies

Tras una discusión nada constructiva en el anterior post con Jordi Orwell me veo obligado a volver sobre este tema que, dicho sea de paso, ni me va ni me viene, me es bastante ajeno y me parece un tanto estúpido. Jordi que, justo es reconocerlo, hace gala de una capacidad de análisis prodigiosa para otros asuntos que trata habitualmente en su bitácora, en este sufre un bloqueo que le impide ver más allá de sus narices. Por lo que se ve, padece una salaimartinitis aguda de la que espero se reponga pronto.

Falacia número uno:
– “Ya puedes burlarte y ridiculizar las fronteras lingüísticas, colores, variantes dialectales y hasta, fíjate tú, errores. Da igual. El multilingüismo espanyol es una realidad, te guste o no te guste”
Nunca me he burlado ni he ridiculizado una frontera lingüística, ni un dialecto ni nada por el estilo. Te ruego que busques en algo que haya escrito donde aparezca una sola burla a una lengua. El multilingüismo español es, efectivamente, una realidad, de eso no me cabe la menor duda, aunque haces mal en recordármelo a mí. Personalmente no tengo nada contra de él, ni fu ni fa, es algo que está ahí de siempre. Díselo a los de las Oficinas de Garantías Lingüísticas de la Generalidad o escribe una carta a Marta Cid, Consejera de Educación, para hacerle partícipe del multilingüismo que en Cataluña habita y que, al menos en las aulas, no se respeta.

Falacia número dos:
– “Hay una Espanya multilingüe de 40% de la población”
No caballero, no. Quizá el 40% de la población viva en regiones donde hay más de una lengua oficial. Eso, obviamente, no significa que todos sus habitantes hablen las dos, y, mucho menos, que tengan a la “vernácula” como primera lengua. En Cataluña, sin ir más lejos, sólo la mitad de la población tiene el catalán como lengua madre. En Valencia y Baleares el porcentaje es aún menor, en algunas zonas de estas dos autonomías ni siquiera se habla la denominada lengua “del lugar”. Unas veces porque se ha perdido y otras porque nunca se ha hablado. En Galicia, fuera de la televisión y la educación públicas, el castellano es la lengua habitual de comunicación y no se si llega a la mitad el número de gallegos que tienen esa lengua como primera, es decir, como la que aprendieron de su santísima. Por último, el País Vasco y Navarra, donde, quitando las áreas rurales de Gupúzcoa y el norte de Navarra, el vascuence es minoritario, y, muchas veces, inexistente. No en vano, en gran parte de Álava el vasco sólo se ve en las señales de tráfico que, eso sí, las autoridades se han preocupado de ponerlas en una lengua que nadie habla por aquellos lares desde hace cientos de años. Hechos estos cálculos aproximados empieza a restar de ese 40% y a ver cuanto te queda. Una vez hayas hecho la operación, mira el porcentaje restante; pues bien, todos esos hablan también castellano. Somos un país multilingue que tiene la suerte de contar con una lengua común desde hace lo menos tres siglos. Así de sencillo.

Parece obvio que confundes el territorio con las personas. Como bien sabes, la lengua no pertenece a la tierra sino a la gente que la habla. Si fuese al revés deberíamos dilucidar cuál es la lengua “propia” de, por ejemplo, Barcelona y Madrid, o del lugar donde están ambas ciudades. Echando el reloj de la historia hacia atrás, creo que tendríamos que hacer lengua oficial en la primera al dialecto ibero layetano, y en la segunda hacer lo propio con el celtíbero carpetano. ¿Te parece una gilipollez, verdad? A mi también.

Falacia número tres:
-‘El catalán no es una “segunda lengua”, o una “lengua regional”‘
Para los catalanes que la han aprendido fuera de casa sí es una segunda lengua, del mismo modo que, para la mitad de catalanes que han aprendido el castellano en la escuela o en la calle, mi primera lengua es para ellos su segunda. En lo relativo a si el catalán es o no una lengua regional pues, que quieres que te diga, lo es como lo son la mayor parte de lenguas europeas que no se han extendido por el mundo. Esto incluye naturalmente al alemán y al italiano que se diferencian del catalán en el número de hablantes. Eso, lógicamente, no le quita ni un apice de valor a la lengua catalana, que, al menos a mi juicio, además de ser muy bonita, es tan española como el castellano.

Falacia número cuatro:
– “no veo cuál es el problema con que los representantes a nivel estatal hablen en el idioma de los ciudadanos que los eligieron, que es su idioma, y es un idioma oficial, tan oficial como el castellano”
Aquí hay condensadas dos falacias. Si en España careciésemos de una lengua común, vería lógico que los representantes de las regiones se expresasen en la lengua respectiva. No es el caso. En Canadá o Suiza tal vez lo sea, aquí no, y lo sabes tan bien como yo, de modo que no sigas con la matraca de que en Suiza o en Canadá son dichosos por poder expresarse en el Parlamento en romanche o en francés de Quebec. Además, supongo que a alguien culto como tu no le será ajeno que el Reino de España y la Confederación Helvética son dos estados cuyos plateamientos de origen no coinciden. Quizá en el futuro derivemos hacia algo parecido, no lo sé, entretanto, España es lo que es y no lo que te gustaría que fuese. En el caso de que llegásemos a formar una confederación a la suiza pues, sinceramente, me parecería bastante miope perder una lengua que todos conocemos y en la que todos nos entendemos. Es más, dudo muy mucho que se pierda. Por suerte el catalán, el vasco o el gallego bilingüe encuentra más ventajas si mantiene su bilingüismo que si lo pierde para quedarse solo con su lengua madre.

En cuanto a la presunción de que los diputados por Cataluña, Baleares, Galicia, País Vasco, y Valencia representan a ciudadanos que sólo hablan catalán, gallego, vascuence y valenciano creo que queda desmontada en el primer punto. Toma cualquier diputado catalán, no sé, Carme Chacón, por ejemplo. ¿Está seguro que todos y cada uno de sus votantes son catalanohablantes? Haz lo mismo con Anasagasti, o con cualquiera del BNG o del PP y PSOE de Valencia y Baleares. ¿Representan los diputados en el Congreso a una lengua en concreto o a un número determinado de ciudadanos en una circunscripción por encima de la lengua en la que se expresen? Yo creo que más bien lo segundo, sospecho que tu lo primero.

Falacia número cinco:
– “En Espanya en cambio hay un idioma que es más oficial que otros”
En España lo que hay es un idioma oficial, cuatro cooficiales en ciertas regiones y uno, el aranés, cooficial en una pequeña comarca del Pirineo. Eso no significa que el primero sea más oficial que los otros, significa que es el idioma que todos conocemos y, por lo tanto, el que se usa en los lugares donde nos encontramos, ya sea en el ámbito privado o en el institucional. Dentro de las empresas cuando se reunen para analizar datos de ventas o para comunicar resultados escogen un idioma que todos entienden, pues lo mismo pasa en el Senado, el Congreso o en el Tribunal Supremo. Ese idioma es el castellano y mira Jordi, yo no tengo la culpa, cuando nací ya era así, y lo único que puedo hacer es felicitarme por el hecho de que tengamos una lengua en la que entendernos.

Por último, y para terminar ya con este asunto. Jordi, declarar una lengua como oficial me parece algo innecesario. De la misma manera que creo que un Estado no debe tener confesión religiosa, creo que no debe tener lengua oficial, porque, como ya he apuntado antes, la lengua es de las personas no de los territorios. Estados Unidos, como bien sabes, carece de lengua oficial y ni falta que le hace. Que cada uno se exprese en la lengua que crea conveniente y que el Estado (siempre pequeño y con pocas competencias) actúe en consecuencia dirigiéndose a los ciudadanos en la lengua o lenguas que éstos utilicen. Naturalmente, cualquier Estado, como cualquier empresa o grupo de individuos, elegirá para sus encuentros la lengua que todos conozcan. En Estados Unidos es el inglés y aquí, por lógica, ha de serlo el castellano, que es la que todos hablamos. Dentro de mil años Dios dirá, hoy es así.

Los mejores garantes de la supervivencia de una lengua son sus propios hablantes. Mira sino el catalán, que se ha mantenido durante siglos contra viento y marea. Si así ha sido se debe a que siempre ha tenido hablantes que lo han usado y lo han hecho evolucionar, no a que los siempre dañinos organismos públicos lo hayan “protegido”. De hecho, quien más daño está haciendo ahora a la lengua catalana son sus pretendidos defensores.

Por lo demás, y quitando la rauxa nacionalista, creo que mantienes una bitácora excelente.

Anuncios

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: