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Y luego dirán que decimos

Ahmed Akkari, 28 años, danés de origen libanés. En Dinamarca se lo dieron todo: apoyo, educación y la posibilidad de labrarse un futuro como profesor. Él, en cambio, devolvió la cortesía armando la de las caricaturas en Oriente Medio y amenazando de muerte a un diputado por ser musulmán y moderado. Este retrato le retrata. El de la izquierda también, porque ya hay que ser cerdo para renegar de un país que ha sido generoso, abierto y comprensivo, un país que, después de todo, lo sigue siendo. La semana pasada el Gobierno danés le sacó del Líbano. A él, que estaba haciendo carrera para imán de los de la línea dura. Me pregunto porque, si aborerrece tanto occidente, se subió al barco que le puso a salvo de los bombardeos. Los que sigan pensando que los islamistas, al menos en lo que toca a sus líderes, son pobres diablos criados en la pobreza y víctimas de la intolerancia aquí tienen un ejemplo más para poner su prefabricada tesis a prueba.

DE EMIGRANTE MODELO A ISLAMISTA RADICAL
¿Quién es Ahmed Akkari?

Nacido en el Líbano, emigró dos veces a Dinamarca, la primera como refugiado de guerra, la segunda como emigrante económico. En los noventa se convirtió en el emigrante modelo gracias a la publicidad que le dieron la prensa y la televisión. Tras obtener el permiso de residencia radicalizó sus convicciones religiosas hasta conseguir ser el imán más joven del país. Es ciudadano danés desde 2005, el mismo año en que estalló el escándalo de las caricaturas.

Ahmed Akkari nació en el Líbano en 1978. Siete años después, en 1985, su familia de 7 miembros emigró a Dinamarca huyendo de la guerra civil que asolaba el Líbano en la década de los ochenta. Beneficiándose de la generosa ley danesa en materia de asilo político obtuvieron la condición de refugiados de guerra.

En 1990, cuando la guerra en el Líbano tocaba a su fin, los Akkari regresaron a su tierra, que se encontraba devastada y en la miseria tras varios años de guerra. Eso les hizo retomar la idea de salir del país y volver a Dinamarca, lugar donde habían sido bien recibidos. En 1991 la familia pidió de nuevo asilo político, aunque esta vez les fue denegado porque la guerra libanesa ya había terminado.

Con el apoyo de ciertos medios de comunicación que exhibieron al jovencísimo Ahmed como el inmigrante modelo, los Akkari obtuvieron un permiso de residencia humanitario en 1994. El diario Aalborg Stiftstidende publicó una carta titulada “Jeg er Dansker” (Soy danés) en la que Akkari, con sólo 15 años, insistía en que él se sentía danés y no libanés, y aseguraba no querer volver a su tierra natal donde ni siquiera entendía la lengua. La televisión danesa también le dedicó tiempo ofreciendo la imagen de un joven que quería quedarse en Dinamarca e integrarse en aquel país como un ciudadano más. Ahmed pudo ir al instituto y estudiar posteriormente para profesor en la ciudad de Aarus. Le fue concedida la ciudadanía danesa en 2005.

Antes de hacerse mundialmente famoso por el asunto de las caricaturas de Mahoma en 2005, Akkari fue condenado a 40 días de prisión por agredir violentamente a un niño de 11 años que, accidentalmente mientras jugaba, le había quitado el velo islámico a su hermana. Akkari, que tenía 22 años y estaba de profesor en prácticas en una escuela de Aarus, cogió al niño de la oreja hasta que ésta empezó a sangrar. Tras esto le arrojó al suelo y le propinó varias patadas. La agresión trascendió gracias al testimonio de una profesora del colegio que lo vio todo y denunció a Akkari. Esta profesora fue despedida posteriormente por las presiones recibidas desde grupos musulmanes.

Según Karen Grethe, directora de la Escuela Sonderbro de Aalborg, Akkari nunca se había interesado por la religión hasta que su familia consiguió el permiso de residencia, “cuando se hizo con él, se convirtió en un ortodoxo” declaró Karen Grethe al diario Ekstra Bladet.

A pesar de que había protagonizado una sonada campaña para quedarse en Dinamarca e integrarse en la sociedad, Ahmed Akkari no dudó en casarse con una mujer libanesa, con quien tiene una hija. Desde que estalló el escándalo de la amenaza de muerte al diputado Naser Khader, Akkari se mudó al Líbano, donde ya se había trasladado su familia con anterioridad. En el Líbano estaba preparándose para imán local, distinción de la que ya disfrutaba en Dinamarca desde 2001, año en el que se convirtió, con sólo 22 años, en el imán más joven del país.

La de Ahmed Akkari es, en definitiva, la historia de un joven emigrante musulmán que, habiéndolo recibido todo de la tolerancia y la buena disposición de un país europeo, se rebela contra ello. Y en esto, no es el único. A pesar de todo, no ha devuelto su pasaporte danés y se beneficia de él. Con motivo de los ataques israelíes sobre el Líbano, no se pensó un momento embarcar en un ferry griego fletado por el Gobierno de Copenague y salir del país.

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