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Esto es Radio Armenia…

Para reponer el estómago del plato que serví el otro día, hoy os muestro la otra cara de la moneda, un paseo por lo mejor que ha dado el humor ruso. Dejando a un lado los crímenes, el comunismo forjó (involuntariamente, claro) una cantidad infinita de chistes políticos que constituían la única válvula de escape en la angustiosa atmósfera represiva que se vivía en la Unión Soviética y sus países satélites. Los chistes aparecieron con la revolución, por eso Lenin los prohibió calificándolos de “actos contrarrevolucionarios”. Contar un chiste se convirtió de este modo en algo ligeramente heroico, de ahí que sólo se contasen entre familiares y amigos muy cercanos. Oficialmente los chistes no existían, rusos, polacos, alemanes del este, húngaros o rumanos vivían en el mejor de los mundos y era simplemente impensable que alguien hiciese una gracia sobre las inexistentes penurias que padecían.

A partir de Jrushchov, cuando los grandes genocidios tocan a su fin y empieza a remitir el Gulag, cuando el sistema soviético se burocratiza y produce una sociedad mísera, temerosa y desmotivada, se entra en el periodo dorado del chiste político. De Breznev se contaban tantos que los dedicados al Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (así se llamaba oficialmente el cargo honrando la afición comunistoide por los eufemismos y los giros innecesarios) pasaron a formar categoría propia. Luego, en los años de la gerontocracia se inventaron muchos más y Gorbachov tampoco se salvó de ellos, aunque ya por entonces no se perseguían con la saña de los “buenos tiempos”.

De entre todas las categorías de chistes, una de las más originales eran los de Radio Armenia (o Radio Ereván, capital de la república caucásica), una estación de radio imaginaria en la que los oyentes llamaban y hacían preguntas comprometidas. Los locutores respondían con laconismo y seriedad como si fuese el mismo PCUS el que daba la respuesta. Cualquier ruso que tenga más de 35 ó 40 años recuerda aquellos chistes que se contaban con fruición en las reuniones familiares o bebiendo vodka con los amigos. Luego la vida seguía siendo tan triste y desesperanzadora como siempre, pero, al menos, se habían despachado a gusto riéndose a carcajada batiente del infeliz destino “revolucionario” que les había tocado vivir.

Radio Ereván existía de verdad, era una más de las muchas emisoras oficiales del Partido, en concreto la que tenía en la capital de la República Socialista de Armenia. Ésta no constituía nada especial, era tan servil al poder como las demás, pero en el imaginario ruso Armenia estaba lejos e irradiaba cierto exotismo caucásico y plácida vida provinciana. Por esa razón algún genio anónimo del humor se llevó estas preguntas (y estas respuestas) tan lejos de Moscú, Leningrado, Kiev y otros centros de poder soviético. He hecho una selección de los chistes de esta radio ficticia que, en un tiempo y un lugar muy concretos, hizo feliz a mucha gente:

Que ustedes lo rían bien.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Por qué los soviéticos necesitamos dos periódicos oficiales, Pravda (verdad) e Izvestiya (noticias), si los dos son órganos del mismo partido?
Y nosotros respondemos: “Porque en Pravda no hay noticias y en Izvestiya no hay verdad”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿En qué consiste un dueto musical soviético?”
Y nosotros respondemos: “Es un cuarteto musical soviético después de un viaje al extranjero”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Es posible construir el socialismo en Suiza?”
Y nosotros respondemos: “Sí, es posible, pero, ¿por qué?, ¿le han hecho algo los suizos?”

Esto es Radio Armenia. 
Los oyentes nos preguntan: ““¿Es posible construir el socialismo en el desierto del Sáhara?”
Y nosotros respondemos: “Sí, es posible, primero la arena pasaría a estar disponible sólo mediante cartilla de racionamiento y luego sólo se distribuiría a los miembros del Politburó”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Es posible construir el socialismo en América?”
Y nosotros respondemos: “Sí, es posible, ¿pero a quién le comprará la Unión Soviética el grano?”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “Radio Moscú nos habla todos los días de abundancia de alimentos gracias al socialismo pero nuestro frigorífico está vacío, ¿qué debemos hacer?”
Y nosotros respondemos: “Pruebe a enchufar su frigorífico a la radio”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Cuál es la diferencia entre la Constitución de Estados Unidos y la de la URSS?, porque ambas garantizan la libertad de expresión”
Y nosotros respondemos: “Sí, pero la Constitución de los Estados Unidos también garantiza la libertad después de expresarse”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “Cuando llegue la fase final del socialismo llamada comunismo, ¿seguirá habiendo robos?”
Y nosotros respondemos: “No, porque todo ya habrá sido robado en la fase socialista”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Cuál es la diferencia entre los cuentos infantiles de Occidente y los nuestros?”
Y nosotros respondemos: “Los cuentos occidentales empiezan con ‘Érase una vez…’, los nuestros con ‘Pronto llegará el momento…'”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “El camarada Lenin, ¿fue un científico o un político?”
Y nosotros respondemos: “Un político, por supuesto. Si hubiese sido un científico hubiera probado antes sus teorías en perros”.

Esto es Radio Armenia. 
Los oyentes nos preguntan: “¿Cuál es la diferencia entre el comercio capitalista y el socialista?”
Y nosotros respondemos: “El comercio capitalista significa que todo se puede vender, el comercio socialista que todo se puede comprar”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Cuál es el mayor logro de la agricultura soviética?”
Y nosotros respondemos: “Sembrar en la URSS y cosechar en América”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Es cierto que los coches americanos son los más rápidos del mundo?”
Y nosotros respondemos: “Sí, es cierto, pero, en compensación, los relojes soviéticos son los más rápidos del mundo, nunca dan bien la hora”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Es cierto que los rascacielos americanos son los más altos del mundo?”
Y nosotros respondemos: “Si, es cierto, pero, en compensación, los transistores soviéticos son los más grandes del mundo”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Por qué han interrumpido la emisión durante tanto tiempo?”
Y nosotros respondemos: “Hemos hecho algunos cambios en nuestro personal. Mientras el anterior locutor leía un artículo que decía ‘El socialismo no es nada comparado con el comunismo’ hizo una pausa muy larga después de pronunciar la palabra “nada”.

Esto es Radio Armenia. Los oyentes nos preguntan: “¿Por qué Stalin trabajaba de noche?”
Y nosotros respondemos: “¿Es de verdad usted tan ingenuo?, hasta los niños saben quien empieza a trabajar cuando anochece”.

Esto es Radio Armenia. 
Los oyentes nos preguntan: “¿Seguirá existiendo la policía cuando el comunismo se haya construido?”
Y nosotros respondemos: “Por supuesto que no. Para entonces todos los ciudadanos ya habrán aprendido como arrestarse a sí mismos”.

Esto es Radio Armenia. 
Los oyentes nos preguntan: “¿Por qué tenemos tantos problemas con el abastecimiento de carne?”
Y nosotros respondemos: “Porque nos aproximamos al comunismo a tal velocidad que el ganado se queda atrás”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Por qué falló el hombre que disparó a una limusina el otro día en la Plaza Roja?”
Y nosotros respondemos: “Porque los transeúntes se echaron sobre él gritando ¡déjeme disparar a mi!”

Esto es Radio Armenia. Los oyentes nos preguntan: “¿Hay problemas de racismo en la URSS?”
Y nosotros respondemos: “No. En nuestro país tanto los blancos como los negros son considerados rojos”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Cuánto dura la jornada laboral en un país socialista?”
Y nosotros respondemos: “Es una jornada de ocho horas, de ocho de la mañana a ocho de la tarde”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Por qué nuestro Gobierno no tiene prisa en poner un hombre en la Luna?”
Y nosotros respondemos: “¿Y si luego no quiere regresar?”

Esto es Radio Armenia. Los oyentes nos preguntan: “¿Por qué la policía patrulla siempre en grupos de tres?”
Y nosotros respondemos: “Los agentes patrullan de tres en tres porque uno sabe leer, el otro escribir y el tercero, naturalmente, se encarga de vigilar a esos dos intelectuales”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “Cuando se haya construido el comunismo, ¿seguirá habiendo judíos y armenios?”
Y nosotros respondemos: “No se preocupe, los judíos y los armenios ya encontrarán el modo de seguir a lo suyo”.

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Tendrá la gente dinero cuando se haya construido el comunismo?”
Y nosotros respondemos: “Algunos sí, otros no”

Esto es Radio Armenia.
Los oyentes nos preguntan: “¿Qué está permitido y qué está prohibido?”
Y nosotros respondemos:
“En Inglaterra, lo que está permitido, está permitido; y lo que está prohibido, está prohibido.
En Estados Unidos, todo está permitido menos lo que lo está prohibido.
En Alemania, todo está prohibido menos lo que está permitido.
En Francia todo está permitido, incluso cuando está prohibido.
En la URSS todo está prohibido, incluso cuando está permitido”.

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