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Con todos guerra y paz con Inglaterra

No sé si fue Carlos III el que dijo aquello de “con todos guerra y paz con Inglaterra“. Es posible. Carlos III llegó al trono en 1759 y lo primero que hizo fue meterse de cabeza en guerra con Jorge III. Fue una guerra que perdió aunque luego, unos años más tarde, se desquitaría sobradamente en la guerra de independencia de Estados Unidos (aquí en dos capítulos de La ContraHistoria I y II).

El hecho es que España ha perdido muy pocas guerras contra Inglaterra (o Reino de Gran Bretaña, tal y como empezó a denominarse desde 1707). Tan solo dos de las las ocho que libraron ambas potencias entre los siglos XVI y XVIII. Una quedó en tablas y las cinco restantes las ganó España. En el XIX combatieron juntas a Napoleón y en el XX no se vieron las caras en campo de batalla alguno.

Las ocho guerras hispano-británicas son estas:

  1. Guerra de 1526 a 1529 (3 años) ⇒  España
  2. Guerra de 1585 a 1604 (19 años) ⇒ España
  3. Guerra de 1624 a 1630 (6 años) ⇒ España
  4. Guerra de 1655 a 1660 (5 años) ⇒ Inglaterra
  5. Guerra de 1727 a 1729 (2 años) ⇒ Tablas (lo que técnicamente se conoce como statu quo ante bellum)
  6. Guerra de 1739 a 1748 (9 años) ⇒ España
  7. Guerra de 1761 a 1763 (2 años) ⇒ Inglaterra
  8. Guerra de 1775 a 1783 (8 años) ⇒ España

Faltaría en esta relación la guerra de la Tercera Coalición, en la que se produjo el desastre de Trafalgar, pero aquella no fue propiamente una guerra anglo-española, sino franco-británica en la que el memo de Carlos IV puso la Armada a disposición de los gabachos. De cualquier modo esa quedó en tablas (si, exacto, en statu quo ante bellum) porque si bien los aliados vencieron por mar fueron derrotados por tierra.

Haciendo cuentas me salen 54 años en tres siglos. No es mucho teniendo en cuenta que los tenemos encima (o ellos nos tienen debajo) y que durante todo este tiempo los intereses de españoles y británicos confluyeron en América. Los periodos más calientes fueron los de la Reforma protestante y el control del Caribe a mediados del siglo XVIII. Cuando la primera se dio por inevitable y el segundo quedó repartido tras el nacimiento de Estados Unidos los problemas se acabaron para siempre.

De aquí también se extrae otra observación más general. Si, de ocho veces que se declararon la guerra ambos reinos, cinco las armas le fueron propicias a España, podríamos concluir que no fueron los reyes de Inglaterra quienes desbancaron a la monarquía hispánica de la hegemonía mundial. La culpable fue Francia y, sobre todo, la ineptitud de los monarcas de la casa de Habsburgo. Pero se suele creer lo contrario por no se que extraña razón. Tal vez por lo de la Gran Armada de 1588, que la propaganda inglesa agitó con mucho acierto. Por cierto, lo de Armada Invencible se lo pusieron ellos. Aquí se le llamó Gran Armada o Armada de Inglaterra.

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1 Comment on Con todos guerra y paz con Inglaterra

  1. Perropaco // 15/07/2017 en 03:02 // Responder

    La de 1526 a 1529 es la Guerra de la Liga de Cognac, una de las Guerras Italianas. Ahí Inglaterra pintó más bien poco, realmente. El rival a batir entonces era Francia, con diferencia.

    En cuanto a los Austrias menores, no siempre se rodearon de ineptos. En el Consejo de Estado de Felipe IV, por ejemplo, todavía había gente brillante. Incluso en la adversa guerra con Inglaterra de 1655-1660 tomaron una medida muy inteligente: Contratar a los holandeses (ya había terminado la guerra con ellos) para que llevaran el tráfico mercante español. Así, como los Países Bajos eran una potencia neutral, los ingleses no podían atacar esos barcos y la Armada española pudo centrarse en las operaciones militares. Además, los ingleses no podían hacer lo mismo porque ellos había aprovado la Navigation Act, según la cual el comercio inglés sólo se podía llevar en barcos ingleses. Cosa que aprovecharon los corsarios españoles para atacarles a gran escala. Fue un movimiento realmente brillante.

    A pesar de que el país ya había entrado en la fase de decadencia, parece que los gobernantes españoles se habían vuelto menos prejuiciosos. Primero porque, ya por fin, se quitaron de la cabeza los absurdos prejuicios contra el CORSO propio, y empezaron a dar patentes a gran escala. Más vale tarde que nunca. Segundo, porque ya no veían a los protestantes (los neerlandeses en este caso) como enemigos per sé. Ahora, si convenía contratar marinos holandeses, pues se hacía y p’alante. Curiosamente, en esto fueron más “liberales” (si es que se puede usar ese término) que los ingleses, los cuales tenían prohibido contratar barcos extranjeros, como dije antes.

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