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Una bendición llamada NAFTA

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés) tiene casi un cuarto de siglo de historia y puede considerarse un éxito. No es una opinión, es un hecho. Tracemos un mapa de situación. O, mejor, dos mapas. Uno de 1993, año posterior a la firma del tratado e inmediatamente anterior a que entrase en vigor, y otro de 2016, último año del que tenemos datos.

Empecemos con la población. En 1993 México tenía 90 millones de habitantes, EEUU 260 millones y Canadá 29 millones. Hoy tienen 127 millones, 323 millones y 36 millones respectivamente. Es decir, la población mexicana ha aumentado un 40%, la estadounidense y la canadiense un 24%. Cuantos más habitantes tiene un país, mejor. Soy de los que piensan que la gran disyuntiva es ser pocos y pobres o muchos y ricos. La población es además un indicador indirecto muy útil. Nos dice, por ejemplo, que la gente tiene confianza en el futuro y por eso encarga hijos. Nos dice también que esos hijos no necesitan irse del país para abrirse camino en la vida.

Si vamos al PIB el aumento ha sido todavía mayor. México lo ha duplicado. De unos 500.000 millones de dólares a un billón, es decir, un incremento del 98%. En EEUU ha crecido mucho más, un 160%, de 6,8 billones en 1993 a 18 billones en 2016. Canadá, por su parte, lo ha multiplicado por tres: de 577.000 millones a 1,5 billones. Concluyendo, son más numerosos y más productivos.

Este aumento de población y producción no se ha hecho a expensas del trabajo tal y como aseguran los enemigos del NAFTA. En desempleo en México en 1993 era del 3%, en 2016 del 4%. En EEUU, lugar en el que presuntamente se han perdido millones de empleos por culpa del tratado, el desempleo era del 6,9% hace 23 años, hoy es del 4,9%. En Canadá se da el mismo fenómeno. En estas dos décadas el desempleo ha pasado del 11,9% al 7%.

Podríamos seguir con más indicadores. La inversión extranjera directa en México ha crecido un 500% en las dos últimas décadas y no a costa de “robar” inversiones destinadas a EEUU ya que allí la inversión extranjera ha aumentado un 700%. Canadá no ha ido a la zaga: un 600% de incremento.

Las quejas vienen de los empleos que supuestamente México se ha llevado y también del déficit comercial entre EEUU y su socio del sur. México exporta mucho más que hace 23 años. Ha pasado de exportar por valor de 78.000 millones de dólares a hacerlo por valor de 434.000 millones, un crecimiento del 450%. Pero no ha sido a costa de EEUU, cuyas exportaciones han aumentado un 200% desde 1993.

Con los datos en la mano podríamos concluir que el NAFTA ha sido un gran invento del que todos se han beneficiado. Es comprensible que gente como Fidel Castro o Hugo Chávez estuviesen en contra de él y se empeñasen en atacarlo con todos los medios a su alcance. Pero, a pesar de ello, no creo que el ALBA, esa inoperante hechura chavista arroje resultados tan buenos como los referidos anteriormente. De hecho no los arroja. Venezuela hoy es más pobre que en 1993. Tiene su explicación, el ALBA nació como “competencia” al NAFTA, pero no es propiamente un acuerdo comercial, sino un país petrolero rodeado de paisitos que tratan de aprovecharse de su generosidad.

Pero, a pesar de que el tratado de comercio de América del Norte ha sido una auténtica bendición, EEUU lleva tiempo queriéndolo renegociar porque sus políticos (Hillary Clinton también quería revisarlo) creen que el país pierde con él. En principio no es una mala idea porque todo buen acuerdo se puede mejorar. Pero también empeorar. Ambos extremos podrían darse. Hace solo un año Donald Trump hablaba de este tratado como del “peor acuerdo comercial de la historia“, luego todo estará supeditado a su cambiante parecer. De hecho, el presidente de EEUU está facultado para sacar al país del NAFTA como ya hizo con el Transpacífico hace solo unos meses. Es una posibilidad que algo así termine ocurriendo, una posibilidad remota pero real.

Espero que no salte por los aires. Y no es pensamiento ilusorio. Muchos en EEUU están a favor del tratado, y no sólo en las zonas fronterizas que es donde más y mejor se perciben sus benéficos efectos. Hay una alianza de intereses económicos y políticos para que el NAFTA perviva e incluso avance. Precisamente por eso Trump cambió de idea hace unos meses, abandonó su voluntad de cancelarlo y se decantó por renegociarlo. Voy más lejos, creo que el tratado saldrá reforzado, mejorado y modernizado de estas negociaciones. Trump puede ser un bocazas prepotente, que lo es, pero de tonto no tiene un pelo. Sabe que de acabar con el NAFTA la economía norteamericana lo notaría -para mal- en el acto.

Déficit comercial y flujos de capital

No volverían los añorados empleos industriales y se perderían otros tantos en el sector servicios, muchos de ellos de alto valor añadido y bien remunerados. Es decir, que esos 60.000 millones de dólares de déficit comercial que EEUU tiene con México son engañosos porque no se tienen en cuenta los flujos de capital.

EEUU cuenta con un mercado financiero inmenso y muy flexible que apenas pone restricciones a la importación de capital. Esto ha hecho del país el destino al que va a parar buena parte del ahorro mundial. La mitad de las exportaciones netas de capital de todo el mundo van a parar a EEUU, lo que le convierte automáticamente en el mayor acumulador de capital del planeta. Este capital proviene principalmente de los excedentes chinos, japoneses y alemanes. No de los mexicanos porque México carece de excedentes de capital.

La balanza comercial mexicana arroja superávit con EEUU pero es deficitaria con el resto del mundo, especialmente con Europa y Extremo Oriente, cuyos excedentes, como ya he dicho, terminan de un modo u otro en el sistema financiero estadounidense. Los flujos de capital van paralelos a los comerciales y están íntimamente relacionados con ellos. Es decir, que EEUU se beneficia de que México exporte tanto, luego no sería muy prudente castigar a estos exportadores.

Acabar con el acuerdo tampoco contribuiría a la seguridad en la frontera, aspecto que preocupa especialmente a Trump. Un México más pobre empujaría a sus ciudadanos al exterior y no, no van a emigrar a Guatemala, se irán a EEUU. Si les ponen un muro ya encontrarán el modo de saltárselo y una vez dentro tirarán a la baja los salarios en Estados Unidos. No habrá servido de nada. Habrán hecho un pan con una tortas.

En esto del NAFTA realmente sólo hay un camino posible: profundizar en él, perfeccionar el acuerdo, hacerlo aún más ambicioso y extenderlo a otros países de Hispanoamérica. Cuando las cosas funcionan no tiene mucho sentido terminar con ellas.

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4 Comments on Una bendición llamada NAFTA

  1. “…La población es además un indicador indirecto muy útil. Nos dice, por ejemplo, que la gente tiene confianza en el futuro y por eso encarga hijos. Nos dice también que esos hijos no necesitan irse del país para abrirse camino en la vida…”

    Lo que nos dice es que el país se sume en el subdesarrollo: a más desarrollo, menos hijos. Si vas a los países más pobres del mundo, sus tasas de natalidad son estratosféricas y su población menor de 30 años el 60-70%

    Nigeria debe ser entonces con estos criterios un paraíso. O el Congo

    Se te ha olvidado mencionar que el principal efecto del NAFTA en Méjico, (que pone la mano de obra no cualificada en las empresas americanas que se han desplazado allí y que se quedan con la parte del león de esa supuesta riqueza reflejada en cifras macro) son los más de 20.000 asesinatos anuales en ese estado fallido

    Eso, convirtiéndose en la República del Congo

    Que Venezuela sea más pobre que en 1993 sólo demuestra la clase de gente que la ha gobernado. Ecuador, Bolivia o Argentina, parte del ALBA, son más ricos

    Saludos

  2. Un acuerdo entre partes implica que todos están conformes con lo pactado, si una parte, en este caso Estados Unidos, no está conforme, pues no existe un concierto real y se empieza a cumplir por obligación, no por convencimiento, y con resquemor, en vez de con agrado. Como el libre mercado entre norteamericanos es una herramienta de prosperidad, encontrar un nuevo punto de encuentro en el que todos estén conformes es altamente probable, además de muy recomendable. Toca negociar y en eso Donaldo pone su estilo de contemplar seriamente el no-acuerdo desde el principio. Ojalá reediten un acuerdo que sea la herramienta de prosperidad que necesitan y en el que de nuevo todos estén satisfechos.
    Un cordial saludo.

  3. Repasando el NAFTA: parece que daña a los EEUU sólo. No. Daña fundamentalmente a México, como economía más débil en un tratado desigual

    Más de 5 M. de pequeños agricultores mexicanos que vivían de cultivar maíz, subsidiados por el Gobierno Federal (ya no, conforme al NAFTA), se han visto arruinados y expulsados por las importaciones de maíz del medio oeste americano… subsidiado desde 2.007 con más de 280.000 M. de dólares. Porque éstos continúan siendo subsidiados. Además mediante una Ley Federal

    (Sí, Fernando, los bienes estratégicos para USA comprenden la comida, eso que pones como ejemplo para intentar rebatir la nacionalización de sectores preconizada por la izquierda, o por el sentido común, según se mire)

    ¿Alguien se extraña cuando un Estado se convierte en fallido por la violencia, la corrupción y el desarraigo si casi el 4% de su población ha sido arruinada y desplazada en pocos años?. Y eso sólo con el sector agrícola…..

    Saludos

  4. Julán Martínez. // 27/10/2017 en 06:43 // Responder

    Un mito lo del agro, de hecho es de las principales fuentes de divisas en México

    https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Se-mantiene-superavit-agroalimentario-20170402-0063.html

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