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Cuando es mejor no hacer nada

Este fin de semana el Gobierno iraní le pidió a la Unión Europea que actúe con celeridad para salvar el acuerdo nuclear. La desesperación parece que cunde más en Teherán que en Washington, lo cual era previsible porque el país atraviesa un periodo de estancamiento económico y hay fisuras apreciables en el otrora robusto edificio de la revolución islámica.

A Trump, en definitiva, le ha vuelto a salir la jugada que, aunque la vistió con los aspavientos habituales, encaja como un guante con la estrategia de EEUU en la zona desde hace ya casi diez años. Porque el reenfoque estratégico en Oriente Medio no lo empezó Trump, sino Obama. Trum se está limitando a dar algunos retoques y a afinar el rumbo. Decir algo así puede parecer chocante, pero es lo que se extrae de la observación de los hechos. EEUU está cada vez menos interesado en esa zona del mundo y, por lo tanto, no parece muy dispuesto a arriesgar nada allí.

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3 Comments on Cuando es mejor no hacer nada

  1. ¡Mira por dónde a Trump le salen todas las jugadas!

    No es un multimillonario hecho a sí mismo en un país que solo si estás pegado al BOE puedes explotar a la gente y tener tu legislación particular, o eres compi-yogui de la monarquía cocotera y puedes tener una black o a tu servicio a un comisario del CNI que te libre de una que acosas y te denuncia. Trump es un patán, zafio, inútil… pero que todo le sale bien, ¡vaya hombre!

    Penosos tus análisis y los de Pizarro. A ver si léeis el libro de Trump de una vez. “The art of dealing”, y escucháis los análisis de Arias Salgado, como ya os expuse una vez

    Saludos

    • Hola Alfredo,

      mis opiniones sobre Donaldo son críticas pese a conocer su escrito sobre el arte de las relaciones comerciales y pese a conocer la estima que le profesa Fernando Arias Salgado. Se basan en la aplicación que hace Donaldo de su recetario de negociación empresarial a las relaciones internacionales. La controversia y la confrontación que propone utilizar inteligentemente en las relaciones comerciales son pura cizañas en la diplomacia y sistemáticamente emponzoñan el trato con aliados y con rivales. Tener permanentemente irritados a propios y extraños acaba pasando factura, una cara y desagradable factura. Su coherencia y la determinación son estupendas herramientas y todo un cambio positivo respecto a su antecesor, pero sin aliados, y Donaldo solo quiere lacayos, no se va lejos. Por otra parte, los intereses españoles serán coincidentes o no con los estadounidenses, pero lo que es seguro que son irrelevantes para Donaldo. Todo un peligro.

      Yo no veo que a Donaldo todo le salga bien.

      Un cordial saludo.

  2. Cuando es mejor no hacer nada
    No hacer nada en Oriente Medio es barato y práctico para los Estados Unidos, merma su prestigio pero encaja con su objetivo esencial de evitar despilfarros inútiles. La retirada de Obama fue una derrota mal disfrazada que supuso un descrédito exterior, por dejación de funciones del policía del mundo, e interior, por asumir como baldío el esfuerzo en dólares y vidas derrochado para no conseguir los objetivos que justificaron la intervención. Donaldo puede permitirse el no hacer nada ahora pero quizás Estados Unidos no pueda no hacer nada indefinidamente y pudiera ser que la fuga del policía haga que el infernal escenario actual sea una maravilla en comparación con un futuro escenario surgido del juego entre las tribus y aprendices de hegemones sin policía a la vista. Es lo malo de Oriente Medio, que uno puede olvidarse de él pero él no se olvida de nadie.
    Un cordial saludo.

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