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¿Seguirá subiendo el petróleo?

El petróleo sube desde hace ya un año. Empezó la escalada a finales de junio de 2017 y desde entonces no se ha detenido. No ha subido tanto como a los productores de la OPEP les gustaría, pero si lo suficiente como para que en los países importadores hayan empezado a sonar las alarmas. A principios de año el barril alcanzó los 70 dólares, luego, ya en febrero, se relajó y en mayo volvió a subir de nuevo en un rally alcista que tocó techo el pasado día 29 de junio cuando el barril Brent se puso a 79,5 dólares.

A esta última subida no fue ajena la ruptura del acuerdo nuclear con Irán, que sembró el temor de que los iraníes, el cuarto productor mundial, tuviesen problemas para exportar su crudo a causa de las sanciones. Pero lo de Irán no es la causa de que el petróleo esté subiendo o, al menos, la única causa, es simplemente un problema añadido a un panorama que estaba ya muy complicado.

En junio Donald Trump agarró su cuenta de Twitter y se quejó de que el precio del petróleo estaba muy alto dirigiéndose explícitamente a la OPEP: “El precio del crudo está muy alto. La OPEP lo hace de nuevo” dejó escrito el 13 de junio. Nueve días más tarde, el 22, la OPEP se reunió en Viena y acordó aumentar la producción en 600.000 barriles/día. Rusia, que no es miembro del cártel, también se apuntó a lo de extraer más pero no dio cifras de cuánto.

Ese día el Brent se pagaba a 75 dólares, bajó a 74 al día siguiente y luego se puso a subir hasta los 79,5 del día 29. A la vista está que para el mercado los 600.000 barriles suplementarios no eran suficientes. ¿Por qué? Por tres razones fundamentales. La primera es que puedes decir que vas a producir más y luego no hacerlo. Los miembros de la OPEP son expertos en eso. Dicen una cosa y hacen la contraria. La segunda es porque sabes de antemano que, aunque quieras, no vas a poder. Dos grandes productores de la OPEP: Irán y Venezuela, atraviesan serios problemas que o han ralentizado su producción o prometen imposibilitar la venta del crudo. Otros miembros de la OPEP menos importantes como Libia están en guerra y su producción es intermitente y no demasiado confiable. La tercera es que muchos miembros están bombeando a su máxima capacidad porque sus Gobiernos necesitan el dinero. No olvidemos que la OPEP es una colección de dictaduras tercermundistas con Gobiernos adictos al gasto. Hay alguna excepción como los emiratos del Golfo, que no son tercermundistas pero si dictaduras.

Esto el mercado lo descuenta y duda que la OPEP pueda poner en el mercado todo el petróleo que ha prometido. Y, claro, sube el precio por mucho que Trump se enfade y los saudíes corran a complacerle. Arabia Saudí trata de agradar a la Casa Blanca, pero tampoco puede hacerlo en exceso porque vive básicamente del petróleo. Ha sido durante los últimos meses cuando han conseguido detener la sangría de divisas y estabilizar sus reservas en el entorno de los 500.000 millones de dólares. Hace cuatro años disponían de 750.000 millones.

Fue entonces cuando, para neutralizar al shale americano que había entrado con mucha fuerza, decidieron que quizá había llegado el momento de abrir el grifo. Su idea era dejar el barril entre los 70 y 80 dólares (estaba a más de 100) y obligar así a cerrar a muchos de los productores de shale en Estados Unidos. Ese era el plan, pero salió mal. En el último trimestre de 2014 el barril se derrumbó por debajo de los 40 dólares. Antes de que pudiesen reaccionar se vieron metidos en una ratonera. A 35 dólares no podían cortar el suministro así como así porque necesitaban ese dinero.

En aquel momento había exceso de inventario. La oferta era muy superior a la demanda y no quedaban instalaciones en tierra ni petroleros en el mar libres para almacenar todo ese crudo. Es decir, se metieron en el agujero por su propio pie y en el peor momento. En 2016 reaccionaron. Acordaron un recorte de producción pero sólo después de pactarlo con Rusia. La idea era hacer que el mercado absorbiese primero todo el excedente almacenado y luego ya estabilizarían la oferta. Eso es lo que sucedió durante la primera mitad de 2017. A partir de la segunda el crudo empezó a subir.

Lo que no han conseguido es cargarse el shale, que era el objetivo inicial. Todo lo contrario. El shale está más vivo que nunca, inyecta cantidades crecientes de crudo en el mercado a un precio más reducido que hace cuatro años. Lo que si han logrado es poner el barril entre 70 y 80 dólares, que es donde está desde finales de abril.

Ahora se les ha presentado otro problema con el que no contaban. El dólar se ha revaluado en lo que llevamos de año contra todas las divisas, pero especialmente contra las de países emergentes como Argentina, México, Brasil o Turquía, lo que ha provocado que para ellos el petróleo se haya encarecido más todavía. Cualquier argentino lo sabe porque la nafta no hace más que subir. Ídem con México o con Brasil. Estamos hablando de grandes consumidores con muchos millones de habitantes y economías muy intensivas en gasto energético.

Aquí entra en escena otro proceso de mercado: el de la destrucción de la demanda. Cuando el precio de un bien supera cierto umbral ese bien deja de ser demandado. Si mañana el helado de chocolate pasase a venderse a 200 euros el kilo nadie lo compraría a excepción de cuatro gourmets con mucho dinero. Pues sucede lo mismo con el petróleo y sus derivados. En los emergentes se está destruyendo demanda de crudo. Esa es la peor noticia que puede recibir un productor de crudo.

Todo indica que lo que tratan ahora es de mantener ese precio de 70-80 dólares, que parece equilibrado ya que no ha hecho mucho daño a las economías desarrolladas, impide que se destruya más demanda en los emergentes y, al tiempo, contiene al shale. De hecho, si miramos el mercado de futuros, el petróleo está en backwardation, es decir, que el precio al contado es más alto que a futuro. El mercado descuenta que se mantendrá ahí o incluso bajará algo. Eso sí, nadie sabe qué sorpresa nos deparará el futuro porque en economía los planes y las previsiones siempre salen mal.

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1 Comment on ¿Seguirá subiendo el petróleo?

  1. A priori, los productores de petroleo desean un crudo caro. Luego la realidad hace que sus intereses se enturbien hasta lo irreconocible y algunos productores lo quieran barato para torcerle la mano a competidores, o a enemigos, y otros productores no tengan margen para jugar con su producción. Avatares capaces de subir el precio del petróleo los hubo siempre pero desde hace un tiempo, la tecnología ha puesto en el mercado yacimientos hasta ahora vetados por los costes de explotación, lo que supone un tope en el alza del precio. Es decir, que en el futuro el precio del crudo hará cualquier cosa pero si se dispara el precio ya hay un mecanismo de hiperoferta correctora. Así que los productores pueden estar tan inquietos como siempre y los consumidores algo menos aunque un crudo persistentemente caro sea tan fastidioso como uno disparado.
    Un cordial saludo.

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