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Tuy, el señor del Miño

Estuve la otra noche con Carlos Vázquez Padín, que es amigo, un gran tipo y, además de lo anterior, alcalde de Tuy. Muchos, la mayoría, sabréis dónde está Tuy. A otros os sonará a chino, pero para eso están los viajes de Liligo, para descubriros destinos nuevos y siempre interesantes. Después de leer esto Tuy no os sonará a chino, sino a gallego porque es una ciudad -bonita a rabiar, por cierto- en la comarca del Bajo Miño, allá donde este río se encuentra con el Atlántico y España se funde con Portugal. Resumiendo, uno de los mejores lugares del mundo.

Bien, pues me contaba Carlos que está tratando de meter a su amado Tuy en la Red de Juderías de España, una selecta asociación de municipios que cuentan con una judería medieval. Las más famosas de España, algunas realmente notables como las de Toledo, Córdoba, Tudela, Tarazona, Ávila o Barcelona, ya están en esta red, pero falta Tuy, que, además de una judería soberbia, tiene un casco histórico que quita el sentido.

Tuy se encuentra enclavado sobre una colina junto al Miño. En lo más alto está la catedral de Santa María, construida entre los siglos XII y XIII con un porte así como de fortaleza inexpugnable. Desde la catedral se derrama la ciudad antigua en todas direcciones formando un delicioso entramado de calles.

En la catedral, por cierto, hay sambenitos originales del siglo XVII, de los pocos que quedan en España. Seguramente alguna vez habréis dicho algo como «fíjate que me han colgado el sambenito de juerguista y ya ves tu, son las dos y ya me estoy metiendo en casa». El sambenito en origen era una prenda, una especie de escapulario gigante con forma de poncho que se ponía a los penitentes condenados por la Inquisición. El reo tenía que llevarlo puesto mientras durase la condena y luego lo dejaba en la parroquia local donde se exponía para que no se olvidase el pecado. En la catedral de Tuy hay unos cuantos sambenitos expuestos para edificación del respetable y para que no olvidemos que nuestros antepasados hacían cosas tan poco recomendables como esa.

Vista aérea de Tuy con la catedral en primer plano y el río Miño detrás.

Pero Tuy tiene mucho más. Tiene, por ejemplo, el convento de las Clarisas del siglo XVII y la iglesia de San Francisco del siglo XVIII. Y luego tiene el Miño, que no es el Manzanares, aquello es un señor río, ancho, caudaloso, navegable, digno de ser contemplado, no como el andrajo de agua que tenemos en Madrid. Al otro lado del Miño está Portugal, la ciudad de Valença concretamente, que de tanto mirar a Tuy algo se le ha pegado y también es muy bonita.

En cierto modo Tuy y Valença conforman una única ciudad unida por dos puentes: el ferroviario, construido en 1884 por un ingeniero riojano al que le salió un puente muy elegante, y el de la autopista que va de Vigo a Oporto. En el ferroviario los trenes pasan por arriba y los peatones por debajo porque tiene dos tableros. De modo que uno da un paseo y viaja en el tiempo ya que en Portugal hay una hora menos que en España.

Se puede desayunar en Tuy, comer en Valença y cenar de regreso en el lado español porque, por muy bien que se coma en Portugal, siempre se comerá mejor en Galicia. En Tuy lo que uno se come es al Miño propiamente dicho. La gastronomía local está adornada por manjares como la angula, la lamprea o el salmón. Podríamos decir sin miedo a equivocarnos que los tudenses, que es como se llaman los naturales, son los señores del Miño.

Si quisiésemos hacerles una visita, ¿cómo llegamos hasta allí? Pues es más fácil y rápido que a muchas capitales de provincia. El Alvia desde Madrid y Barcelona para en la ciudad, el aeropuerto de Vigo está a 30 kilómetros y pasan tres autopistas en las inmediaciones: la del Atlántico (AP-9), la de las Rías Bajas (A-52) y la de Vigo a la frontera (A-55). Hoteles tiene unos cuantos y muy buenos además de un Parador que por fuera se asemeja a un pazo gallego. El hotel, el avión y el coche de alquiler los pone Liligo. El resto ya es cosa del viajero.

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1 Comment on Tuy, el señor del Miño

  1. Es una ciudad muy bonita, con unos alrededores espectaculares y además se come muy bien. En el restaurante El Molino tienen una cocina fabulosa y una atención aún mejor. Y si a alguien le gustan los bosques, al lado de Tuy está el monte Aloya, que es una auténtica joya.

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