Icono del sitio Fernando Díaz Villanueva

IRA: matar por Irlanda

El conflicto de Irlanda del Norte, conocido con el eufemismo de “The Troubles”, se cobró cerca de 3.500 vidas entre 1968 y 1998 y marcó a fuego la política británica durante el último tercio del siglo XX. Sus orígenes hay que ir a buscarlos mucho más lejos, a la invasión inglesa del siglo XII y, sobre todo, a las plantaciones del Úlster del siglo XVII, que convirtieron al norte en la única región irlandesa de mayoría protestante. La fractura religiosa se superpuso a la nacional hasta volverse indistinguible con el tiempo.

El IRA fue una sucesión de distintos grupos que se sucedieron y que, en ocasiones, se enfrentaron entre sí. Tras la guerra de la independencia y el tratado anglo-irlandés de 1921 que partió la isla, el republicanismo armado quedó relegado a la clandestinidad durante décadas. Los “Troubles” no surgieron de aquel viejo IRA, sino de la discriminación que el régimen unionista del Úlster ejercía contra los católicos en vivienda, empleo y reparto electoral.

El movimiento por los derechos civiles de finales de los 60 se encontró con represión policial, algo que agravó el despliegue del Ejército en 1969, los internamientos sin juicio de 1971 y algunos episodios como el Domingo Sangriento de 1972. De todo ello se aprovechó una escisión del IRA que se autodenominó IRA Provisional. Sus miembros abogaban por una guerra larga de desgaste mediante atentados y asesinatos selectivos, simple terrorismo no muy distinto al que los extremistas de aquella época practicaban en otras partes de Europa. Pero el caso de Irlanda del Norte fue peculiar. Allí los partidarios de mantenerse en el Reino Unido formaron organizaciones “lealistas” que eran muy violentas y que, en ocasiones, colaboraban con el Estado.

Las huelgas de hambre de 1981 regalaron al IRA una generación de mártires y dieron paso a la estrategia del fusil y la urna, mediante la cual, mientras una parte del movimiento, el Partido Sinn Féin, mantenía la lucha armada, otra participaba en política. Fue ya en los años 90 cuando se empezó a negociar, un proceso que consumió mucho tiempo y que culminó con el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 que reconocía una amplia autonomía política para Irlanda del Norte y abría la puerta a la reunificación con la República de Irlanda . El IRA se desarmó años después y el Sinn Féin hoy gobierna el Úlster.

Bibliografía

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