Ayer arrancó la campaña del referéndum. Lo hizo en la plaza de toros de Tarragona en un acto multitudinario. Nadie hizo nada para impedirlo a pesar de que acto era ilegal. Pero eso ya a estas alturas es lo de menos. En Cataluña no es que se hayan implantado dos legalidades, es que hay dos realidades: una la corriente y otra paralela en la que se han instalado el presidente de la Generalidad y los independentistas.

