A raíz de la polémica decisión del TSJ a finales del mes pasado de dejar sin competencias a la Asamblea Nacional, se ha abierto un nuevo ciclo de protestas callejeras en Venezuela. Esta vez el Gobierno las está reprimiendo con más furia que en ocasiones anteriores. Ataca a los manifestantes antes de que emprendan las marchas y la GNB ha llegado a bombardearles con latas de gas lacrimógeno desde helicópteros. La oposición venezolana no puede permitirse el lujo esta vez de ceder porque podría ser la última que tenga posibilidad de protestar.

