Las elecciones autonómicas celebradas este domingo en Andalucía han traído algunas novedades. El actual presidente, Juanma Moreno, que aspiraba a revalidar la mayoría absoluta lograda en 2022, ha ganado con holgura, casi 20 puntos por encima del PSOE, pero ha perdido 5 escaños y se ha quedado a dos diputados de la mayoría que él mismo convirtió en eje de campaña. El PP obtiene el 41,7% de votos y 53 escaños, incluso ha conseguido 150.000 votos más que hace cuatro años, pero el aumento de la participación, que ha pasado del 56% al 65%, ha alterado el reparto. Moreno ha mantenido su electorado, pero ha sido incapaz de anticipar la reactivación del voto de extrema izquierda.
VOX sube un escaño y tres décimas, hasta el 13,8% y 15 diputados. Crece poco, pero lo suficiente para convertirse en llave de la investidura. Lo que no han conseguido es capitalizar el aumento de la participación y, aunque se mantienen como tercera fuerza política, la suma de Adelante Andalucía y Por Andalucía les supera en votos y porcentaje. Previsiblemente para desbloquear la investidura harán pagar a Moreno el peaje de la prioridad nacional y concesiones en política migratoria y agenda cultural.
Para el PSOE el resultado es demoledor. María Jesús Montero, hasta hace unas semanas número dos del Gobierno y apuesta personal de Sánchez, se ha quedado con sólo 28 escaños, el peor resultado de la historia del socialismo andaluz. Pierde dos diputados y rompe el suelo de 2022 con una participación sensiblemente mayor, lo que desactiva la coartada de que sus votantes se han abstenido. Andalucía, feudo socialista durante décadas, un lugar donde hace 20 años el PSOE ganaba con más de la mitad de los votos, se queda en un raquítico 22%. La fijación de Sánchez de imponer ministros como cabezas de cartel autonómicas vuelve a fallar tras el batacazo de Pilar Alegría en Aragón.
A la izquierda del PSOE, Adelante Andalucía ha dado la sorpresa. Su candidato, José Ignacio García, pasa de 2 a 8 escaños gracias a que ha sabido hacerse con el voto joven y urbano, al que ha hablado de vivienda, coste de la vida y servicios públicos. De hecho, ha disputado eficazmente a VOX el voto protesta en barrios obreros. Por Andalucía, la coalición de IU, Sumar y Podemos, se queda en 5 escaños y un 6,3%, mínimo histórico de IU. Podemos sale del Parlamento andaluz por primera vez desde 2015. Se repite de nuevo el patrón aragonés. La extrema izquierda crece allá donde se desmarca de Sánchez y se desangra donde permanece en la coalición.
Las lecciones son claras. Feijóo deberá decidir hasta dónde puede sostener la fórmula de Moreno ya que ese centrismo templado parece haber encontrado su techo. Sánchez, por su parte, acumula cuatro derrotas consecutivas en seis meses. A finales de junio han convocado los socialistas un Comité Federal para ir preparando las municipales del año próximo que se esperan especialmente complicadas, pero sobre esta derrota andaluza impera el más atronador silencio.
En La ContraRéplica:
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