Ni ganamos ni perdimos

La cancelación de las jornadas “1936: la guerra que todos perdimos” en Sevilla ha reabierto un debate que los españoles parecemos incapaces de cerrar. Lo que debía haber sido un espacio de reflexión y debate coordinado por Arturo Pérez-Reverte, ha terminado en polémica tras la renuncia del escritor David Uclés, que decidió darse de baja del evento por la presencia en el mismo de José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros. Uclés considera que no es cierto que la guerra la perdiésemos todos, insiste en que hubo vencedores y vencidos, algo que es históricamente cierto, pero que deja de serlo cuando se trae esas categorías al presente.

Hay un realidad biológica ineludible: la Guerra Civil es ya pasado absoluto. No hay un solo español vivo que combatiese en la guerra. Los soldados más jóvenes, los de la llamada, “quinta del biberón”, hoy tendrían más de 105 años y sólo quedan unas 500 personas en España que superen esa edad, casi todas mujeres que no combatieron. Ya no queda apenas memoria viva, por lo que las causas, el desarrollo y las consecuencias de la guerra son trabajo de los historiadores. Pero la política y el activismo que la sirve insiste en resucitar dos bandos enfrentados en un país que, por lo demás, es muy distinto al de los años 30.
La España de 1936 era un país sensiblemente menos poblado, mucho más joven, pobre y rural. Uno cada tres españoles era analfabeto y la esperanza de vida rozaba los 50 años. La España de aquella época nos es muy extraña y difícilmente la reconoceríamos. Intentar traérsela al presente es un anacronismo que sólo sirve a quienes viven de la discordia y el enfrentamiento para obtener réditos políticos y, en demasiadas ocasiones, también económicos.

Pero eso no puede cambiar lo esencial: los españoles de hoy no somos responsables de lo que hicieron nuestros antepasados. Ni ganamos ni perdimos en 1936, del mismo modo que ni conquistamos América ni luchamos en Lepanto.

Heredamos los genes y parte de la cultura de nuestros ancestros, pero no las culpas de lo que hicieron. Revivir la guerra en términos de victoria o derrota solo sirve a quienes buscan hacerse con el poder (o retenerlo) reabriendo en heridas que los propios protagonistas, en un ejercicio de generosidad, decidieron cerrar hace ya muchos años. Nuestra labor es entender lo que pasó y extraer las oportunas enseñanzas, no retomarlo donde ellos lo dejaron hace casi un siglo.

1 Comment

  1. Totalmente de acuerdo, no somos responsables de esas guerras pasadas pero aún así sigue siendo nuestra historia por que aun tenemos muy reciente en la memoria las narraciones de nuestro abuelos y por supuesto forma parte de la historia reciente de nuestro país.
    Creo que tenemos un gran problema con el respeto entre nosotros, ciudadanos de a pie, entre nuestros políticos y entre nuestros gobernantes y esto nos lleva a no respetar la opinión de los demás y tampoco a respetar que alguien quiera compartir o no espacio, jornadas o debates. Imagino que si el que hubiera abandonado fuera alguien de mas prestigio o peso social este debate seria visto desde otra perspectiva.
    En cualquier caso creo que estas jornadas sevillanas se habrán quedado cojas.
    Un saludo

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