¿Por qué siguen dudando?

Casi 56 años después de que Neil Armstrong bajara por la escalerilla del Eagle, todavía hay quien sostiene, por lo general con un semblante muy serio, que todo aquello fue un montaje rodado por Kubrick en un estudio californiano. Es una de las teorías de la conspiración más conocidas y reproducidas. La historia arranca en plena Guerra Fría, cuando los soviéticos iban ganando la carrera espacial, una humillación que empujó a Kennedy a prometer que un estadounidense pisaría la Luna antes de acabar la década. La NASA cumplió. Entre 1969 y 1972, doce hombres caminaron sobre la superficie lunar.

Cuando el programa Apolo ya había concluido, en 1976, un tal Bill Kaysing (que había sido bibliotecario en Rocketdyne, una de las empresas que fabricó el cohete SaturnoV) publicó un libro en el que aseguraba que todo había sido una estafa mil millonaria. Desde entonces los conspiranoicos repiten los mismos argumentos, algunos muy conocidos como que la bandera ondea, que no se ven estrellas , que las sombras van en direcciones raras o que atravesar los cinturones de radiación de Van Allen hubiese matado a los astronautas. Todo tiene respuesta que se ha dado miles de veces, pero eso no ha impedido que la teoría se mantenga.

La prueba definitiva la dieron los propios soviéticos. Si hubieran podido demostrar el fraude, lo habrían hecho al día siguiente con desfile en la Plaza Roja. No lo hicieron porque no había fraude que demostrar. A eso hay que sumar los 382 kilos de rocas lunares, los reflectores láser aún operativos, las fotografías recientes del Lunar Reconnaissance Orbiter y el hecho de que 400.000 personas trabajaron en programa Apolo.

¿Por qué pervive entonces esta bobada? Porque es una teoría de la conspiración. Ninguna se sostiene sobre pruebas sino sobre la desconfianza hacia las instituciones, el narcisismo del que se cree despierto mientras los demás duermen, y el empuje que a esto le ha dado internet y las redes sociales. Al conspiranoico no se le convence con pruebas ya que si las pruebas le convencieran, no sería conspiranoico.

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