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Hertz como aviso

La compañía estadounidense de automóviles de alquiler Hertz declaró la bancarrota este lunes. La empresa ya venía muy tocada y ha sido esta crisis la que ha terminado por llevársela por delante. La demanda de alquileres ha caído en picado, lo que ha dejado a Hertz sin fondo de maniobra y, por lo tanto, abocada a la quiebra que, en principio, no afecta a sus filiales europeas que operan como franquicias. En Estados Unidos, su mercado principal y el país que vio nacer a la empresa hace más de un siglo, Hertz posee una flota de más de medio millón de vehículos y 16.000 empleados, pero también una deuda monstruosa de casi 20.000 millones de dólares.

La crisis le ha dado la puntilla, pero los problemas ya venían de antes, tanto para Hertz como, en general, para las compañías de alquiler de vehículos, un negocio con cien años a sus espaldas pero muy golpeado por los nuevos sistemas de alquiler por horas y la irrupción en el mercado de empresas como Uber o Cabify. Un caso más de empresa que no sabe adaptarse a los cambios del mercado, es decir, a cómo cambian los gustos de los consumidores. Un aviso muy serio para todos los demás que se mantienen con vida a ambos lados del Atlántico y que pueden ver en la inmolación de Hertz un anticipo de su propio futuro.

En La ContraRéplica:

  • Producir o espera
  • Cifras de desempleo maquilladas
  • El futuro de Ciudadanos
  • El sector del automóvil en España

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