Donald Trump confiaba en que la guerra con Irán quedaría atrás después de las elecciones de medio mandato, y han sido las urnas las que le han pasado la factura. Los demócratas se han hecho con las dos cámaras del Congreso gracias sobre todo al encarecimiento de la gasolina desde que el régimen iraní cerró el estrecho de Ormuz. El presidente admite el golpe, pero asegura que no se arrepiente. La nueva mayoría podrá investigar y entorpecer, aunque difícilmente detener una guerra que sigue viva entre minas, petroleros en llamas y una mediación catarí estancada.
En Paraguay la factura la ha pasado un banco. El hundimiento de Ueno, una entidad digital con millones de clientes y abundante dinero público, ha arrastrado a Santiago Peña, que fue socio del grupo propietario y puso al frente del Banco Central a un antiguo directivo de la casa. Intentó dimitir para refugiarse en la inmunidad de senador vitalicio, pero su propio partido se lo impidió. El Senado le destituyó ayer por unanimidad y ahora mismo está bajo arresto domiciliario. Le sustituye Pedro Alliana, hombre de Horacio Cartes. El Partido Colorado sacrifica la pieza y conserva el tablero.
En Israel, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot suma el apoyo de una holgada mayoría parlamentaria para formar Gobierno frente a Benjamín Netanyahu, y el presidente Isaac Herzog decidirá este domingo. Esa mayoría, sin embargo, depende de partidos árabes que solo comparten el rechazo a Netanyahu. Ni siquiera un relevo cambiaría gran cosa en Ormuz.


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