El gran fracaso europeo

Con la Semana Santa ya completamente perdida, la Unión Europea se enfrentan a lo que podría ser el gran verano del descontento. Los gobiernos de la Unión esperaban a mediados de diciembre alcanzar la inmunidad de grupo entre julio y septiembre para poder eliminar las restricciones y permitir que la economía levante de nuevo el vuelo. Para millones de empresas que llevan más de un año a cero, especialmente en Italia, Grecia y España, donde el turismo emplea a millones de personas y este sector es fundamental para la actividad económica, eso habría sido un inmenso alivio. Pero es muy posible que, al ritmo actual de vacunación, la ansiada inmunidad de grupo no se consiga hasta entrado el año próximo,

La exasperante lentitud de la campaña de vacunación – sólo un 15% de la población de la Unión ha recibido la primera dosis tras tres meses vacunando-, los problemas creados en torno a la vacuna de AstraZeneca y la irrupción de la cuarta ola desde hace una semana están sembrando la incertidumbre y muchos temen que la economía de la eurozona permanecerá estancada durante meses. Varios países europeos como Francia o Italia han restablecido las restricciones a la movilidad y se han decretado confinamientos parciales. Según los datos de Google Mobility, las visitas a centros comerciales y lugares de ocio como restaurantes y cafés son la mitad de las que había antes de la pandemia. El panorama es muy sombrío y sólo podría aclararse si a lo largo del próximo trimestre se multiplica por varios dígitos el número de personas vacunadas al día. En Bruselas aseguran que será posible, pero a estas alturas ya nadie les otorga el más mínimo crédito.

En La ContraRéplica:

  • El confinamiento en Inglaterra
  • La vacunación en Uruguay
  • El origen del coronavirus
  • Rusia y el mar Negro

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