El Mossad, cuyo nombre significa simplemente “instituto”, es el servicio de inteligencia exterior de Israel. Depende directamente del primer ministro y forma, junto al Shin Bet y la inteligencia militar, el triángulo sobre el que descansa la seguridad del país. Su historia está tan cubierta de leyenda que cuesta separar lo probado de todo lo que le atribuyen.
Sus orígenes son anteriores a la existencia del Estado de Israel. Durante la época del Mandato británico, la comunidad judía de Palestina creo una red clandestina de informantes, infiltrados y contrabandistas de inmigrantes llegados de Europa que aprendió el oficio de los servicios de inteligencia británicos, en aquel momento los mejores del mundo. Tras la guerra de 1948, David Ben-Gurion quiso poner orden en todo aquel entramado y a finales de 1949 creó un organismo de coordinación que muy pronto se convirtió en un servicio exterior unificado. Este servicio dependería de forma exclusiva del primer ministro y solo respondería ante él. Lo organizó Reuven Shiloah y años más tarde lo consolidó Isser Harel, los dos primeros directores que tuvo la agencia.
Su misión iba más allá del espionaje clásico. El Mossad debía vigilar a los enemigos de Israel, ejecutar operaciones especiales y proteger a las comunidades judías del extranjero, a las que ayudó a salir de países como Irak, Marruecos o Etiopía. Con el tiempo asumió también labores de diplomacia secreta con gobiernos que no reconocían al Estado de Israel. Nunca ha tenido una ley propia, de modo que su control depende sobre todo de la confianza entre el primer ministro y el director.
La entrega a la CIA del discurso secreto de Nikita Jruschov en 1956 les hizo ganarse el respeto de los servicios de inteligencia occidentales, la captura de Adolf Eichmann en Argentina en 1960 hizo del Mossad un ejemplo de eficiencia y buena información. En esos mismos años sus espías y la información reunida sobre la aviación egipcia contribuyeron a la victoria en la guerra de los seis días. La década siguiente trajo el terrorismo palestino. Tras la matanza de Múnich, el Mossad persiguió a los dirigentes de Septiembre Negro por Europa y Oriente Próximo, aunque en su búsqueda cometió algunos errores. Fue entonces cuando se cimentó su leyenda con operaciones como la del rescate en el aeropuerto de Entebbe.
Desde finales del siglo pasado su prioridad ha sido Irán. Sabotajes informáticos, el robo de los planes nucleares iraníes y la muerte de varios científicos marcaron esa etapa, en la que también hubo algunos fiascos muy sonados. Tras los atentados de octubre de 2023, la agencia puso en la mira a Hezbolá y Hamas, acabó con sus líderes y su participación en la guerra contra Irán fue fundamental para eliminar al líder supremo Alí Jamenei.
Durante casi 80 años el Mossad ha proporcionado al gobierno israelí información fundamental para la seguridad nacional, ha retrasado programas armamentísticos de sus enemigos y ha abierto canales diplomáticos que acabaron en acuerdos de paz. Pero sus operaciones letales, todas muy espectaculares, rara vez han resuelto los conflictos de fondo.
Contenido:
0:00 Introducción
3:54 Un servicio secreto antes que un Estado
24:27 Premios iVoox
26:11 El instituto y su mandato
46:38 “La ContraHistoria del mundo”
48:05 Los años de la consolidación
1:07:40 Terrorismo, guerra y secretos nucleares
1:20:33 El 7 de octubre
1:34:06 ¿Huyó Hitler a Sudamérica?
Bibliografía:
- “Mossad” de Michael Bar-Zohar
- “Operaciones Encubiertas del Mossad” de Maayan Zarhin
- “Mossad. La sombra del Estado” de Luis Tejada
- “La guerra sagrada del Mossad” de Eric Frattini




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