Incertidumbre aérea

El pasado 5 de enero un Boeing 737 MAX 9 de Alaska Airlines que realizaba un vuelo entre Portland, en Oregón, y Los Ángeles tuvo que regresar precipitadamente al aeropuerto de partida tras perder una de sus puertas por un error de fabricación. El aparato, entregado a finales de octubre, sufrió una descompresión descontrolada y por fortuna no hubo que lamentar víctimas mortales gracias a que las butacas situadas junto a esa puerta estaban vacías. Este de Alaska Airlines era el segundo accidente aéreo en una semana. Tres días antes un vuelo de Japan Airlines que aterrizaba en Tokio proveniente de Sapporo chocó en la pista contra un pequeño turbohélice de la guardia costera ocasionando un aparatoso incendio y la muerte de cinco personas, todas tripulantes del avión de la guardia costera.

Dos accidentes en un lapso tan corto de tiempo han puesto a la industria aérea y a las aerolíneas en modo de máxima alerta ya que los accidentes preludian quiebras y eso afecta a todo el sector. Ayer el consejero delegado de Boeing, David Calhoun, compareció ante la prensa y reconoció que la voladura de la puerta del avión de Alaska Airlines se debía a un error de fabricación. Con ello Calhoun quería detener la sangría en Bolsa. Las acciones de Boeing han bajado un 10% en sólo unos días y sobre la compañía aletea la crisis del 737 MAX 8, que le costó hace sólo cinco años casi 20.000 millones de dólares y un descrédito enorme. De aquella crisis Boeing no ha terminado de recuperarse. El MAX 8 estuvo en tierra durante año y medio tras dos accidentes que se produjeron en 2018 y 2019, uno en Indonesia y otro en Etiopía que costaron la vida a 346 personas. Estos accidentes se debieron al sistema de control de vuelo que hacía cálculos erróneos forzando caídas en picado de la aeronave. Ese sistema tuvo que ser rediseñado desde cero.

Esta vez no se ha llegado tan lejos, pero llueve sobre mojado. Por de pronto las agencias de seguridad aérea han dejado en tierra a 170 unidades del modelo MAX 9 ya que tanto Alaska Airlines como United Airlines se han encontrado con piezas sueltas en su flota de MAX 9 cuando revisaban los aparatos en tierra. Al parecer, según los informes preliminares, la razón por la que la puerta salió volando se debió a que faltaban cuatro pernos diseñados para evitar que el tapón de la puerta se salga de los topes. De confirmarse esto Boeing tiene por delante un aprieto de primera categoría que se suma a una serie de problemas de calidad que han surgido en varios modelos de aviones comerciales y militares de Boeing en los últimos años. Boeing ha tratado de mejorar la forma en que aborda la seguridad, la ingeniería y la producción después de los accidentes anteriores del MAX, pero a la vista está que aún les queda mucho trabajo por delante.

Esta vez, eso sí, han empezado bien reconociendo el error y poniéndose manos a la obra, cosa que no sucedió en 2018 cuando se estrelló el avión de Lion Air matando a 189 personas. Es un buen comienzo que traerá algo de certidumbre a un sector que está sometido a muchísima presión ya que el tráfico aéreo se ha recuperado por completo de la pandemia y es hoy más intenso que nunca.

En La ContraRéplica:

  • Los e-fuels
  • El cierre de los comercios de barrio
  • El Hereje y la reforma en España

1 Comment

  1. Hola Fernando, Me ha gustado tu podcast, afortunadamente para los que viajamos y para el mundo en general se lleva incorporando el factor humano dentro de los análisis de riesgos dentro de la gestión de la seguridad, en este tema es pionera la industria nuclear y la aeroespacial pero ahora se está extendiendo a otras industrias como la petrolera, la ferroviaria etc. No así a la industria médica donde se sigue teniendo la cultura de que un médico es un Dios y no puede fallar, todos sabemos que no es así, pero este sector se mantiene al margen. Este tema da para otro episodio.

    Este enfoque hacia el factor humano que se ha incluido en los últimos años dentro de los reglamentos de seguridad se ha producido porque se sabe que el 80% de los accidentes se debe a errores humanos, (el ultimo o uno de los últimos el que has mencionado de Tokio).

    Por resumir esto debe Incluir el desarrollo de una Estrategia y el uso de conocimientos técnicos y métodos reconocidos del ámbito de los factores humanos y organizativos. Además, debe abordar los riesgos asociados al diseño y uso de equipos, las tareas, las condiciones laborales y las modalidades de organización, teniendo en cuenta tanto las capacidades como las limitaciones humanas, así como los elementos que influyan en la actuación del ser humano.

    Por cierto, que en este tema los Españoles debemos sacar pecho, pues recientemente la Agencia Espacial Europea (ESA) ha contratado a Ineco para la aplicación de la Metodología para la Integración del Factor Humano, desarrollada por la compañía, con objeto de mejorar los procesos de diseño, desarrollo en implementación de mejoras en la infraestructura del Sistema Galileo, a través de un enfoque centrado en el factor humano.

    Si quieres mas información al respecto aquí estamos

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