Los colombianos acudieron este domingo a las urnas en una jornada electoral que ha desbaratado todos los pronósticos y ha dejado al país al borde de un giro a la derecha. Con los resultados del recuento preliminar Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda disputarán la segunda vuelta el próximo 21 de junio, y lo harán en un clima enrarecido por la negativa del oficialismo a reconocer este primer resultado.
La gran sorpresa la ha protagonizado Abelardo de la Espriella. El abogado y empresario al que todos conocen como el Tigre se ha impuesto con un 43,7% y más de diez millones de votos, una cifra histórica que supera incluso la que sacó Petro hace cuatro años. El resultado tiene mérito porque De la Espriella es un outsider que jamás ha ocupado un cargo público ni se había presentado antes a unas elecciones. En las últimas semanas supo capitalizar el rechazo al petrismo y aglutinó a la oposición, al uribismo clásico y a los desencantados.
Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y delfín de Gustavo Petro, partía como favorito y ha quedado segundo con un 40,9% y cerca de 9,7 millones de votos. La diferencia entre ambos ronda los 700.000 sufragios. Cepeda se impuso en Bogotá y en buena parte de la periferia, pero se quedó muy lejos del 50% que necesitaba para evitar la segunda vuelta. Esto es algo que ya descontaban los sondeos de intención de voto, pero aún quedaban muchos que vaticinaban un triunfo holgado de la izquierda. A la vista está que se han equivocado de medio a medio.
La tercera en discordia, Paloma Valencia, naufragó. La senadora de centro-derecha no llegó ni al 7% pese al apoyo explícito del expresidente Álvaro Uribe, un porcentaje que confirma el agotamiento del uribismo tradicional frente a la nueva derecha que encarna el Tigre. Valencia reconoció la derrota de inmediato y pidió a sus votantes que apoyen a De la Espriella en la segunda vuelta. Uribe hizo lo propio sin demora. Sergio Fajardo, abanderado del centro, volvió a estrellarse contra la realidad de un país que hoy por hoy no conoce el término medio. Colombia se debate entre el petrismo y el antipetrismo, no hay casi nada más allá de eso.
La participación fue histórica. Casi 24 millones de colombianos votaron, un 57,8% del censo, la cifra más alta en 20 años y cuatro puntos por encima de las elecciones de 2022. Ese dato desmiente a quienes auguraban abstención y desencanto, y revela hasta qué punto estas elecciones se están viviendo como un plebiscito sobre el legado de Petro.
El final de la jornada trajo un episodio inédito. El presidente saliente reaccionó a la derrota de su candidato negándose a reconocer el recuento preliminar de la Registraduría Nacional del Estado Civil, un órgano que él no controla y al que no compete revisar. Cepeda secundó la maniobra y pidió esperar al recuento definitivo, que se conocerá a finales de esta semana. El gesto ha encendido todas las alarmas y promete envenenar aún más una segunda vuelta que ya se anticipaba tensa. Quedan tres semanas, los votos de Fajardo siguen huérfanos y Colombia vuelve a hacer equilibrios en la cuerda floja sin saber aún quién será su próximo presidente.
Para hablar de este tema nos acompaña hoy en La ContraCrónica Orquídea Caballero, que no es la primera vez que pasa por el programa y que es una magnífica analista colombiana.




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