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Boeing y Airbus, demasiado grandes para caer

El presidente de Airbus, el francés Guillaume Faury, lanzó la semana pasada una llamada de auxilio a la Unión Europea para que se apruebe un gran plan de incentivos para la compra de nuevos aviones, algo similar a lo que en algunos países hacen con el sector del automóvil. Faury está pidiendo de esta manera un rescate indirecto a una industria, la de fabricación de aeronaves, que ha recibido el mayor varapalo de su historia en los tres últimos meses.

En EEUU Boeing sufrió una caída muy acusada en su cotización bursátil a lo largo del mes de marzo y luego ha ido recuperándose a lo largo de mayo y junio. Entre medias tuvo que acometer ajustes de plantilla, reprogramar el calendario de producción, aumentar su endeudamiento y recibir un pedido de la Armada estadounidense. En el caso de Boeing llueve sobre mojado porque la compañía venía ya tocada tras el accidente del B737 MAX que se estrelló en Etiopía en marzo de 2019 paralizando por completo el programa estrella de la empresa.

Un panorama, en definitiva, un tanto desalentador tanto para Airbus como para Boeing ante una «nueva normalidad» que les será cualquier cosa menos propicia pero no, no les hará caer porque la industria de fabricación de aviones no es una industria normal.

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