La vida política española tiene a menudo repeticiones de guion. Mientras la Audiencia Nacional juzga la Operación Kitchen, la cloaca que el PP de Rajoy habría dirigido contra su extesorero Luis Bárcenas, ha aparecido un caso muy similar en el PSOE. Lo llaman caso Leire, aunque la UCO prefiere hablar directamente de cloacas. Es la Kitchen socialista, con su chófer aportando información, sus audios filtrados y su propia fontanera al frente.
El paralelismo es evidente. Si en la trama popular un conductor sobornado, Sergio Ríos, vigiló a Bárcenas, en la socialista aparece Leire Díez, antigua militante de confianza que ejecutó los planes sobre el terreno. Ambas cocinas proceden además del mismo fogón, el del excomisario José Manuel Villarejo, que durante años habría dirigido operaciones en la sombra grabando a todo el mundo. Sus audios, que escucharon con atención en Ferraz, fueron el arranque de la cloaca socialista.
La trama se reorganiza en 2024. Su acta fundacional tiene incluso fecha, el 27 de abril, durante aquellos cinco días de reflexión que se tomó Sánchez. Según el empresario Javier Pérez Dolset, varias personas escucharon entonces los audios de Villarejo para idear lo que Díez bautizó como Operación PSOE. Entre los asistentes figuraban Santos Cerdán, número dos del partido hoy imputado, y Antonio Hernando, director del Gabinete de Moncloa y mano derecha de Sánchez, cuya presencia apunta a que arriba se sabía qué se cocía. La maniobra contó también con su pata mediática a través de la periodista Patricia López y su medio, Crónica Global.
Los autos del juez Pedraz revelan que el objetivo era desestabilizar causas judiciales que afectaban al PSOE, al Gobierno y a la familia de Sánchez. El instructor anticipa incluso la posible imputación del propio partido como estructura con rasgos de organización criminal. La UCO incautó a Díez una agenda de 2025 donde asoman hasta en 4 ocasiones las siglas «P.S.», que en Moncloa niegan que aludan al presidente, pese a anotaciones como «consultas datos bases Ábalos y P.S.». En sus mensajes Díez aseguraba que «por orden del one» Cerdán había transmitido el objetivo de anular causas vinculadas a los hidrocarburos y al caso Koldo.
Capítulo aparte merece Mercedes González, amiga íntima de Sánchez y directora general de la Guardia Civil. El ministro Marlaska negó primero que se hubiera reunido con la fontanera, pero la Benemérita acabó reconociendo dos encuentros y el intento de un tercero. Díez sondeó a González para reabrir el caso del comandante Villalba y abrir expedientes contra la propia UCO por supuestas filtraciones.
Por suerte resistieron una serie de probos funcionarios como el general López Malo, el juez Puente y la jueza Biedma. Sánchez, que llegó al poder como el artífice de la regeneración, chapotea hoy en las cloacas que prometió limpiar. Lo que decía entonces contra el PP describen con precisión lo que ahora se imputa a su partido. Le quedan meses de huida hacia adelante hasta las elecciones, con la visita del Papa como única tregua a la vista. La frase de Díez, que vino a limpiar, adquiere un sentido literal, ya que acabó sacando a la luz la mugre de quienes le encargaron el trabajo.
En La ContraRéplica:
- 35:50 Abelardo de la Espriella
- 41:20 Mariano Barbacid
- 44:53 El discurso del Papa en el Palacio Real




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