
Kim Jong-un acaba de anunciar que Corea del Norte ha iniciado una «nueva era en tecnología». Bélica, se entiende. Lo ha dicho tras supervisar este sábado el ensayo de un nuevo motor para cohetes. Esta es la enésima noticia preocupante que nos llega desde aquel país, cuyos líderes siempre han cuidado de mantener un perfil alto y muy agresivo en política internacional. Quizá precisamente por eso, porque estas amenazas entran dentro de lo normal, no tenga demasiado sentido tomárselas muy en serio. Corea del Norte es un pequeño país de solo 25 millones de habitantes extremadamente pobre pero es el Estado granuja por excelencia. Esa podría llegar a ser una combinación explosiva, pero hasta la fecha no lo ha sido. ¿Por qué?
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