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La patria del criollo

Fueron algo más de cuatro siglos de historia desde que Cristóbal Colón y sus hombres pusieron el pie en las Antillas en 1492 hasta que en 1899 el último capitán general de Cuba entregó esa isla y la vecina Puerto Rico al Gobierno de Estados Unidos. En 400 años pueden pasar muchas cosas… y pasaron. La América que se encontraron los primeros exploradores españoles y la de finales del siglo XIX tenían muy poco que ver. El continente había dado un cambio radical.

El paisaje seguía siendo el mismo, pero no el paisanaje. Sobre las culturas y civilizaciones precolombinas se sobrepuso primero y se fusionó después la civilización europea, buena parte de América quedó unificada bajo el mando de un mismo monarca que, dada la gran extensión de sus dominios, fue creando instituciones de Gobierno regidas por un representante del rey llamado virrey. Llegó a haber cuatro en la América hispana: uno en el norte, el de Nueva España, y tres en el sur, Nueva Granada, Perú y Río de la Plata. La organización se calcó de la que ya existía en la España peninsular y en los territorios europeos controlados por el rey de España como Nápoles o Flandes. No hubo, en definitiva, una administración colonial.

De cualquier modo no fue algo fijo, fue evolucionando y adaptándose a las circunstancias siempre cambiantes, más aún en un periodo de tiempo tan largo como este. Un siglo después de la conquista los virreinatos florecían cultural y económicamente. Las ciudades y puertos más importantes del continente americano estaban en los virreinatos españoles. Allí fue también donde se fundaron sus primeras universidades y se trazó la primera red de caminos que comunicaba las provincias entre sí. Para comunicarse con la parte de España que estaba al otro lado del Atlántico y con las islas Filipinas se puso en marcha un sistema de flotas anuales que llegó a funcionar con gran precisión y eficacia.

El sistema llegó a ser muy estable y trajo más de 300 años de paz, pero todo se vino abajo en poco más de una década sin que en la España europea le diesen demasiada importancia. Para entonces la España americana se había convertido ya en la patria del criollo, esencialmente un mestizo que, generación tras generación, había ido dando forma a un nuevo mundo, una extensión de Europa y de la civilización occidental enriquecida con elementos indígenas.

Hoy en La ContraHistoria Alberto Garín y un servidor hablamos de la patria de este criollo. De toda ella, la que iba de California en el norte a las costas chilenas en el sur y de Lima a Buenos Aires, el área ininterrumpida con la misma lengua y cultura más extensa del mundo.

Bibliografía

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