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La Roma del Caribe

Se inauguró este jueves en Madrid la Feria Internacional del Turismo, más conocida por sus siglas FITUR. Es una feria con mucha solera, lleva casi cuarenta años celebrándose, primero en la Casa de Campo y luego en el Campo de las Naciones. Es una de las ferias de turismo más importantes del mundo y, como os podéis imaginar, es inmensa. Ocupa varios pabellones, este año concretamente cuenta con 866 expositores de 165 países distintos.

Leo en la prensa que se incorpora por primera vez la República de Yibuti, que como destino alternativo para los que ya han visto el resto del mundo no está mal. Pero yo antes que a Yibuti me iría a la República Dominicana, que es el país invitado en esta edición de FITUR. El año pasado fue la India y, la verdad, entre Santo Domingo y la India me sigo quedando con Santo Domingo. Aquí diréis, vale Fernando, muy bonito, pero, ¿en qué te basas para preferir la República Dominicana sobre la India? Pues en tantas cosas que me harían falta varios artículos para explicarlas todas.

De entrada la República Dominicana es relativamente pequeña, tiene menos de 50.000 kilómetros cuadrados, más o menos la mitad que Castilla y León. Lo pequeño casi siempre es bello. Eso sí, en tan poco espacio hay metidos once millones de habitantes, luego es un lugar en el que nunca falta gente por el camino vayas donde vayas. Aparte de eso tiene algunas de las mejores playas del mundo. Y no lo digo yo, lo dicen los seis millones y pico de turistas anuales que se dejan caer por allí, muchos de ellos españoles. No hay más que ver en Barajas la cantidad de aviones que salen a diario con destino Punta Cana o Santo Domingo.

Pero a pesar de que las playas dominicanas son espectaculares, yo soy poco de playa, me va más la ciudad. La República Dominicana no es que tenga una ciudad, es que tiene la ciudad más antigua de América, una joya histórica que bien podría ser considerada la Roma del Caribe. Fue fundada por Bartolomé Colón (uno de los hermanos de Cristóbal) en 1498. A partir de aquí ya se puede uno imaginar el resto.

Puede presumir de muchas cosas, como contar con la primera catedral de América, la de Santa María de la Encarnación, que empezó a construirse en 1512 en estilo tardogótico pero no se consagró hasta 1541. Para entonces el gótico ya se había pasado de moda y esa es la razón por la que tiene ese porte renacentista tan elegante. Eso por fuera, por dentro las bóvedas de las naves son góticas. También hay elementos platerescos, herrerianos y barrocos porque, como toda catedral que se precie, llevó siglos dejarla como luce ahora. No veo necesario recordar que esta de Santo Domingo es la catedral primada de América.

A no mucha distancia de la catedral está el Alcázar de Colón, construido en 1511 y que es el primer palacio de América. En la ciudad colonial también está la Fortaleza Ozama, primer castillo que se levantó en el nuevo mundo y las ruinas de lo que fue el monasterio de San Francisco, el cenobio más antiguo del continente. Pero hay más fuertes en Santo Domingo. Tienen el de San Gil y el de San José, ambos construidos para repeler ataques de los piratas.

Aparte de esto hay un puñado de iglesias antiguas, a cada cual más bonita, casas solariegas, palacetes y el Baluarte del Conde con sus dos famosas puertas: la de la Misericordia y la del Conde. En la de la Misericordia fue donde se disparó el primer tiro de la guerra de independencia dominicana, que no fue contra los españoles, sino contra los haitianos, que habían ocupado el país unos años antes.

Como veis Santo Domingo supura historia por cada rincón. Ya sólo por eso merece una visita. Una visita larga. No diré que está aquí al lado porque al lado no está. Desde Madrid son 9 horas de ida y una menos de regreso. Echo un vistazo en Liligo y me dice que la línea directa a Santo Domingo la cubren Iberia y Air Europa… a unos 900 euros ida y vuelta. Claro, que también se puede ir a Punta Cana, en la costa septentrional de la isla. A Punta Cana vuela directo Air Europa, Wamos Air y Evelop. Bastante más barato, por cierto, a unos 500 euros.

Resumiendo, que así a lo tonto hay cinco vuelos diarios de aquí a La Española, que es como se llama la isla que comparten Haití y la República Dominicana. Por cierto, Liligo también nos encuentra el hotel y, si lo necesitamos, el coche de alquiler. Vamos, poco menos que nos organiza el viaje.

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