Un año de guerra en Gaza

Hoy, 7 de octubre, se cumple el primer aniversario del atentado que Hamas perpetró en el sur de Israel. En torno a un millar de terroristas cruzaron la frontera y se dirigieron hacia las localidades cercanas con la intención de causar el mayor daño posible. Un total de 1.180 israelíes fueron asesinados, entre los que se encontraban 797 civiles, 36 de ellos niños. Otros 251 fueron secuestrados y trasladados a la franja de Gaza para utilizarlos como moneda de cambio para forzar a Israel a liberar presos de Hamas recluidos en cárceles israelíes. El ataque, dirigido principalmente contra población civil, fue condenado por prácticamente toda la comunidad internacional con contadas excepciones, algo que legitimaba a Israel para tomar represalias y tratar de rescatar a los cautivos.

El Gobierno israelí presidido por Benjamin Netanyahu anunció aquella misma noche que el país se encontraba en guerra y que harían todo lo necesario para recuperar con vida a los secuestrados al tiempo que aniquilaban a Hamas. Eso implicaba una invasión a gran escala que se produjo a finales de octubre. Desde entonces la franja de Gaza, una pequeña cinta de terreno de poco más de 300 kilómetros cuadrados pero muy densamente poblada, se ha convertido en un gran campo de batalla que hasta la fecha se ha cobrado la vida de unas 40.000 personas, la práctica totalidad palestinos ya que las bajas en el ejército israelí han sido escasas.

Los israelíes decretaron también un bloqueo terrestre sobre la franja, lo que ha terminado provocando una crisis humanitaria de grandes proporciones. Las operaciones bélicas han dejado el interior de Gaza en la devastación más absoluta. Aproximadamente la mitad de las viviendas y edificios públicos han sido destruidos. Toda su población se encuentra desplazada. La guerra aún no ha terminado y nadie sabe a ciencia cierta cuando las Fuerzas de Defensa de Israel darán por concluida la tarea. Los países árabes de la zona, Estados Unidos y la Unión Europea han tratado infructuosamente de mediar entre ambas partes, pero no existe voluntad alguna de acuerdo.

El conflicto, entretanto, se ha internacionalizado. Desde el mismo momento del atentado Irán se alineó con Hamas y puso a su servicio el llamado “eje de resistencia”, una red de organizaciones paramilitares que tiene repartidas por todo Oriente Medio y que actúan al dictado de Teherán, desde donde se encargan de financiarlas y armarlas. Hezbolá comenzó a atacar desde sus bases en el Líbano el norte de Israel con proyectiles de artillería, lo que obligo a los israelíes a evacuar a la población civil de aquella región. Los hutíes en Yemen también efectúan ataques contra Israel y han complicado seriamente el tráfico mercante en el mar Rojo. Pero es en el Líbano donde los problemas han ido a más. Irán ha realizado dos ataques con misiles balísticos contra suelo israelí, uno en abril y otro la semana pasada. De nuevo estamos ante una incógnita. No sabemos si la guerra de Gaza se extenderá hacia el norte alumbrando otra guerra, también a gran escala, entre Israel y Hezbolá.

La situación es de una gravedad extrema. Por de pronto está siendo la guerra más mortífera para los palestinos desde que hace décadas dio comienzo el conflicto. A día de hoy nadie es capaz de adivinar cuándo terminará esto y hasta qué punto se ramificará incendiando toda aquella región que, ya de por sí, ha sido extremadamente conflictiva a lo largo del último siglo.

En La ContraRéplica:

  • El ataque iraní
  • La dignidad del trabajo
  • Subsidio para los celiacos

1 Comment

  1. No creo que las bajas israelíes sean tan escasas, Como siempre, serán más de las que publican. Pero lo peor es que dentro de 20 años, quizá antes, habrá otra guerra en Gaza si no buscan una solución que satisfaga a ambas partes. Los niños supervivientes de toda esta mierda, alimentados por el odio de su propia experiencia, volverán a las andadas en la rueda infernal de Oriente Medio.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.