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Argentina en quiebra

El pasado viernes la República Argentina presentó la suspensión de pagos, la novena de su historia, tras no poder atender un pago de 500 millones de dólares en intereses. Era algo que estaba más o menos cantado, por esa razón los mercados ni se inmutaron. Todos sabían que Argentina iba a quebrar, lo que no se sabía era cuando. De hecho, el FMI ya había calificado la deuda argentina como insostenible y, por lo tanto, impagable en los plazos convenidos. Los acreedores ya lo daban por seguro y muchos de ellos llevaban semanas negociando con el Gobierno. Quizá por eso Alberto Fernández no habla de quiebra a secas, sino de «quiebra técnica» o «quiebra blanda», un par de eufemismos que han improvisado a toda prisa para tratar de suavizar en la medida de lo posible el impacto del impago dentro del país.

Queda a partir de ahora saber si Alberto Fernández y su ministro de economía, Martín Guzmán, proseguirán las negociaciones en el mismo tono. La situación no podía ser peor para los intereses de los acreedores ya que el país se encuentra semiparalizado por la cuarentena y todos los indicadores económicos caen en barrena.

En La ContraRéplica:

  • Medidas en las aerolíneas
  • La reapertura de fronteras
  • AMLO y el índice de felicidad

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