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Grecia liberada

Vimos en el anterior capítulo de La ContraHistoria cómo los griegos se levantaron contra el dominio otomano en el Peloponeso y la Grecia central durante la primavera de 1821. Pero no sólo los griegos, en el norte, en la lejana Valaquia, se produjo otro conato de rebelión de mano de un griego llamado Alexandros Ipsilantis, que hasta ese momento como general en el ejército del zar Alejandro I de Rusia. Ipsilantis fracasó en Valaquia, por lo que tuvo que huir a Austria, donde el emperador le dio cobijo, pero la revuelta griega del Peloponeso triunfó. Toda la península, a excepción de algunas fortalezas, quedó en manos de los rebeldes, que extendieron el levantamiento por las regiones de Etolia y Ática.

El sultán Mahmud reaccionó de una manera muy violenta ordenando un pogromo contra los griegos de Constantinopla y de otras importantes ciudades del imperio como Esmirna. Para que el castigo fuese ejemplar el sultán condenó al patriarca Gregorio V a la horca tras celebrar la pascua de Resurrección. Esta ejecución indignó a los intelectuales occidentales que simpatizaban con la causa griega y, especialmente, con una sociedad secreta llamada Filikí Etería (Sociedad de Amigos) a la que Ipsilantis y otros rebeldes pertenecían. El asunto se caldeó y muchos fueron los que pidieron la intervención de las potencias de Europa occidental, pero sus Gobiernos no estaban por la labor, no querían debilitar al imperio otomano porque supondría fortaleces al de los zares.

En la Grecia liberada, entretanto, empezaron a aparecer las primeras instituciones propias, el germen de un Estado-nación moderno. El sultán no las reconocía, por lo que el conflicto se alargó casi diez años más, hasta que en 1832 se firmó el acuerdo final en el que los otomanos aceptaron finalmente la independencia de Grecia que a partir de ese momento se configuró como un reino con un monarca alemán: Otto de Wittelsbach, el hijo segundón de Luis I de Baviera. A lo largo de las siguientes décadas Grecia se iría extendiendo hacia el norte hasta alcanzar su forma actual, pero el Estado griego, la Grecia reinventada, ya era una realidad.

En El ContraSello:

  • La vacuna contra la viruela
  • Filosofía de la historia
  • El marco de la RDA

Bibliografía

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