La batalla de los Leopard

Con la vista puesta en una más que posible contraofensiva rusa y también en la llegada de la primavera que revitalice la actividad en el frente, el Gobierno ucraniano ha pedido a sus aliados de la OTAN que les transfieran carros de combate, un tipo de arma que puede marcar la diferencia en las operaciones del este del país. LA OTAN opera cuatro tipos de tanques de batalla principal: el Abrams estadounidense, el Challenger británico, el Leclerc francés y el Leopard alemán. Este último es el preferido por el ejército ucraniano ya que se trata de un vehículo de última generación con grandes posibilidades. Es también el más empleado en Europa, figura en el inventario de casi todos los ejércitos de Europa del este y es también el tanque de batalla principal del ejército alemán, el español, el portugués, el griego, el holandés, el sueco, el finlandés, el noruego y el danés. Tanto la disponibilidad de unidades como de piezas de recambio y personal especializado en su manejo es muy amplio, algo que facilitaría las labores de entrenamiento de las tripulaciones y su puesta en combate cuanto antes.

Pero, aunque el Leopard parezca la elección lógica, el Gobierno alemán se niega a entregar carros de combate a Ucrania. Hasta hace dos días se negaba también a que otros países hiciesen lo propio, una posición que han flexibilizado tras recibir agrias críticas de toda Europa y de la propia OTAN. El canciller Olaf Scholz se encuentra ante la espada y la pared con este asunto. Son muchos en Europa y fuera de ella los que le recuerdan que buena parte de la fortaleza que exhibe Vladimir Putin se debe a las facilidades económicas que Alemania le ha ido dando a lo largo de los últimos veinte años. Los más beligerantes están siendo los polacos, que cuentan en su haber con dos centenares de carros Leopard, un arma con la que su ejército de tierra está muy familiarizado ya que la emplea desde hace más de dos décadas.

Pero no son los alemanes los únicos que se niegan a transferir a Ucrania algo tan poderoso como los carros de combate de última generación. El ejército de Estados Unidos, que no ha puesto objeción con otro tipo de armas como los lanzacohetes Himars, tampoco quiere enviar a Ucrania sus M1 Abrams, un tanque muy avanzado que ha sido exportado a Egipto y a Arabia Saudí. El Gobierno Biden arguye que son mucho más difíciles y costosos de operar que los Leopard alemanes y que en Europa ningún ejército los utiliza. Las razones de fondo son otras. Ni en Berlín ni en Washington quieren que esto siga escalando. Tampoco desean que sus tanques caigan en manos del enemigo, algo más que probable si entran en combate de forma masiva. De ser así la propaganda rusa los podría exhibir como trofeos de guerra, los pondrían poner como ejemplo de que Rusia realmente está librando una guerra contra la OTAN, algo que tanto Scholz como Biden quieren evitar.

Pero el hecho es que Ucrania necesita más tanques de cara a las campañas que se avecinan en los próximos meses. El ejército ruso se ha refortalecido considerablemente con la movilización parcial decretada por el Kremlin durante el otoño, y es muy probable que traten de recuperar el territorio perdido desatando una gran ofensiva. Dadas las características del terreno en el frente oriental los carros de combate suponen un arma fundamental para frenar esa ofensiva y luego pasar al contraataque.

En La ContraRéplica:

  • Las Femen
  • VOX y la extrema derecha
  • Agresiones sexuales por país

2 Comments

  1. Ucrania jamás ganará la guerra contra un gorila como Rusia a no ser que sus aliados se impliquen hasta el fondo. Cosa que no va a suceder, porque entonces las cosas sí que se van a poner feas de verdad, y los occidentales corremos el riesgo de no poder despilfarrar ni pagarnos los iphones, la ropa de marca, el carné de socio del fúrbol, los cubatas del fin de semana y demás cosas básicas imprescindibles para subsistir con decoro y dignidad.

  2. Resulta increíble que España no sea completamente soberana en el uso de las armas que adquiere a Alemania, en este caso los Leopard. Urge reconstruir una industria armamentística autóctona, si no queremos ser simplemente una provincia alemana colorida, alegre y de buen clima, que es en lo que nos estamos convirtiendo al parecer.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.