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La gran gripe de 1918

Su nombre oficial fue «pandemia de gripe de 1918», pero todos, al menos fuera de España, la conocen como «gripe española». Se debió a un virus denominado H1N1, un subtipo del virus de la gripe común especialmente letal que, a lo largo del último siglo, ha ido reapareciendo de manera intermitente con brotes muy localizados en distintas partes del mundo. En 1918 fue algo pandémico, infectó a unos 500 millones de personas de todo el mundo, incluyendo a poblaciones semiaisladas de los archipiélagos del océano Pacífico. Para que nos hagamos una idea del impacto global que supuso, en 1918 el mundo contaba con unos 1.800 millones de habitantes, es decir, la gripe española afectó a aproximadamente un tercio de la población mundial de la época. De esos 500 millones murieron entre 20 y 50 millones por causas relacionadas con el H1N1, lo que la convirtió en una de las epidemias más mortíferas de la historia de la humanidad.

La gripe tuvo, además, dos peculiaridades que la hicieron única: brotó en la fase final de la primera guerra mundial y afectó especialmente a los jóvenes, lo que provocó que las autoridades de los países beligerantes ocultasen a la opinión pública el alcance de la epidemia por miedo a que eso hiciese estragos en la moral de la tropa y en la retaguardia. Esta es la razón por la que a esta enfermedad se la conoce aún hoy como gripe española. España era un país neutral y la prensa no estaba sometida a censura, por lo que los primeros casos tuvieron gran cobertura mediática. Eso llevó a muchos a creer que el origen de la enfermedad estaba en España, pero no, no salió de ahí.

Los científicos todavía hoy se están preguntando de donde provino pero no han conseguido dar con ello. Lo que si se sabe es que la guerra no ayudó precisamente a detener el contagio, más bien al contrario: la falta de higiene, la malnutrición y los hospitales de campaña atestados de heridos fueron los focos principales que contribuyeron de manera decisiva a expandirla por el mundo.

Hoy en La ContraHistoria vamos a regresar a 1918 y a estudiar con detalle aquel brote tan virulento de gripe que duró tres años (de enero de 1918 a diciembre de 1920) y que hizo las veces de crespón negro sobre la gran carnicería de la primera guerra mundial.

En El ContraSello:

  • Los Habsburgo y la guerra de los 30 años
  • Japón y el descubrimiento de América
  • Frecuencia de Alberto Garín en La ContraHistoria

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