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Las ciudades medievales

La Edad Media es el periodo más incomprendido de la historia occidental. Por simple convención se enmarca entre los siglos V y XV, más concretamente entre la caída del imperio romano de occidente en el año 476 y la conquista de Constatinopla por los turcos otomanos en 1453. Un milenio completo con unos límites muy difusos. Según el medievalista belga Henri Pirenne la Edad Media no dio comienzo hasta la irrupción del Islam en el ámbito mediterráneo ya en el siglo VII, momento en el que el gran circuito comercial cambia del ámbito de los imperios romano y bizantino al Califato. El final, aunque asociado a la caída de Constantinopla, es, sobre todo, otro giro en el mercado internacional de la unión Europa-China a través de Próximo Oriente, al triángulo Europa-América-Asia.

En la Edad Media de Occidente se habla de descalabro demográfico, ruralización y empobrecimiento general. Pero eso no es del todo cierto, al menos en la zona mediterránea. Donde si desapareció por completo la vida urbana fue en el sector noroccidental de Europa, pero no en Italia, España o el sur de Francia. A partir del siglo XI la vida urbana renace en el norte y se intensifica en el sur, se recupera el comercio mediterráneo y se reorganizan administrativamente áreas enteras que o habían quedado despobladas previamente o, estando pobladas, habían permanecido al margen de grandes estructuras políticas.

En este proceso las ciudades ganan autonomía, se dotan de fueros propios, levantan grandes catedrales y fomentan el comercio. Estas ciudades de la baja Edad Media son lo que entendemos por ciudad medieval, un modelo de ciudad amurallada con su alfoz rural que alberga un mercado, sirve de sede episcopal y posee una organización municipal muy desarrollada, una comunidad de hombres libres que controlan un territorio y lo defienden. Este mismo sistema es el que los españoles llevan a América a principios del siglo XVI con instituciones típicamente medievales como el cabildo. América se europeizó partiendo de las ciudades como centro de poder religioso, político y cultural y como mercado en torno a una plaza central que ordena toda la estructura urbana.

Hoy en La ContraHistoria de la mano de Alberto Garín nos sumergiremos en las ciudades medievales, su origen, su configuración inicial, las diferencias entre las del norte y el sur de Europa y el modo en que se traspasaron al continente americano.

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