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¿Necesita Chile una nueva Constitución?

El Gobierno de Chile con Sebastián Piñera a la cabeza y los partidos de oposición llegaron hace tres días a un trascendental acuerdo para cambiar la Constitución del país, en vigor desde el año 1981. El acuerdo incluye la realización de un plebiscito que se celebrará el año próximo, en el mes de abril concretamente, y en el que los chilenos tendrán que responder a dos preguntas.

La primera si quieren o no una nueva Constitución. La segunda, y sólo en el caso de que la primera sea afirmativa, quién debería redactar esa nueva carta magna: o una convención mixta compuesta por parlamentarios y ciudadanos, o una convención constitucional en la que todos sus integrantes sean elegidos a tal efecto. De redactarse una nueva Constitución ésta tendría que ser refrendada nuevamente, por lo que se abre un periodo constituyente en Chile, el primero desde hace cuarenta años cuando aún se encontraban en plena dictadura de Augusto Pinochet.

En La ContraRéplica:

– La fuga de Hugo Carvajal
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– El pacto Sánchez-Iglesias
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1 Comment on ¿Necesita Chile una nueva Constitución?

  1. Estimado Fernando, acabo de escuchar tu contra crónica respecto de Chile y si necesita o no una nueva constitución. Al respecto quiero comentarte que desde mi mirada como un habitante legal más, el tema constitucional sería importante si y sólo si, lográsemos generar un mecanismo de participación ciudadana auténtica, esto es, libre de la contaminación de la clase política y sus partidos. Hoy está abierta la discusión al respecto. La llamada “izquierda”, con el PC como partido más visible en ella, empuja por una asamblea constituyente “del pueblo” y no del congreso, pero obviamente pensando en su propio interés parcial. Ellos ya deben tener escrita “su” constitución, en línea con el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla.
    La llamada “derecha”, apunta a no derogar la actual constitución, con el argumento muy lógico y atendible que tú reseñas con claridad, referido a que en los hechos esta no es “la constitución de Pinochet”, pero tiene una razón más profunda, como es mantener el statu quo del orden organizacional que hemos tenido por 200 años, es decir, un ordenamiento diseñado y dirigido desde las élites de la Nación.
    Para mí, si no hay garantía de que una nueva constitución la redactaría de verdad la Nación, de un modo representativo, prefiero mantener la que tenemos.
    Un abrazo.

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