Rocío Carrasco y la licuefacción de Podemos

Se ha armado un formidable escándalo en España a raíz de la emisión esta semana en Telecinco de un documental sobre la vida y los problemas conyugales de Rocío Carrasco, un popular personaje de la prensa del corazón, hija de la tonadillera Rocío Jurado y del boxeador Pedro Carrasco, fallecidos ambos hace ya muchos años. La historia, que en principio pertenecería a lo que se conoce como crónica rosa, ha levantado una gran polvareda política. La ministra de Igualdad, Irene Montero, decidió aprovechar la confesión de Carrasco en la que denunciaba repetidos maltratos por parte de su exmarido, en clave política y al día siguiente de la emisión del documental entró en directo en Sálvame, un espacio de gran audiencia presentado por Jorge Javier Vázquez.

Tras el inusitado interés de la ministra por este caso, en el que se ventilan unos presuntos maltratos ocurridos hace ya más de veinte años, otros políticos como Adriana Lastra o Íñigo Errejón tomaron el relevo leyéndolo en clave de candente actualidad política. De este modo, lo que no debió de pasar ahí, simple casquería sentimental a la que son tan aficionadas las televisiones generalistas, se ha convertido en un asunto de la máxima importancia que durante los últimos dos días ha dominado la agenda informativa a pesar de que la situación política y económica es extremadamente grave y el país se encuentra aún lejos de superar la crisis sanitaria provocada por la pandemia.

En La ContraRéplica:

  • Honduras y la emigración
  • La crisis de Ciudadanos

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