Sánchez y la cultura del aplauso

La presentación con gran alarde de medios la semana pasada por parte de Pedro Sánchez de un plan denominado “España 2050” ha venido a confirmar que el presidente del Gobierno vive ya instalado al margen de la realidad. El acto, para el que desde Moncloa no escatimaron oropeles, estuvo algo deslucido por la crisis de Ceuta, pero aún así fue muy seguido por los medios de comunicación, que se hicieron eco de las claves de un plan a 30 años que contempla una España muy distinta a la actual y no necesariamente mejor. Pero las ensoñaciones de Pedro Sánchez sobre el año 2050 son lo de menos. Se trata de simple propaganda sin más cometido que dar al presidente del Gobierno unos minutos de gloria y un sonoro aplauso amplificado por la caja de resonancia de los medios afines. No es la primera vez que sucede y, conociendo al personaje, no será la última.

Pedro Sánchez, desconectado ya por completo de los problemas de un país que atraviesa una profunda crisis económica, persevera en su fórmula de dibujar una realidad paralela que poco o nada tiene que ver con el estado real de las cosas. Busca aplausos con la misma ansia que un quinceañero busca aprobación en las redes sociales. Más allá de eso no hay nada o, mejor dicho, hay un país que poco a poco se le está poniendo en contra. Tras el varapalo electoral del 4 de mayo en Madrid, la formación de un nuevo Gobierno autonómico en Cataluña para el que no han contado con el candidato socialista, y un enfriamiento significativo en la intención de voto según se extrae de las últimas encuestas, a Sánchez sólo le queda su crónica debilidad parlamentaria y un presupuesto menguante que no sabe como enmendar. Muchos analistas aseguran que el Gobierno Sánchez ha entrado ya en su tiempo de descuento. Dudan que pueda aguantar más allá de un año cabalgando sobre un cúmulo de problemas que no hace sino aumentar conforme pasan los meses.

Para tratar este tema en profundidad hoy tenemos en La ContraCrónica a Cristina Casabón, periodista y columnista en varios periódicos, que nos ayudará a entender la crisis terminal en la que Sánchez, que parecía tenerlo todo muy bien atado, se ha metido en apenas un par de meses.

En La ContraRéplica:

  • Semáforos con la voz de Chiquito de la Calzada en Málaga

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