Todos contra Anthropic

Anthropic ha pasado en unos pocos años de ser el gran reformador de la inteligencia artificial a ser el gran sospechoso. Fundada en 2021 por Dario Amodei y otros ex empleados de OpenAI, Anthropic se presentaba como la conciencia moral de la inteligencia artificial, el laboratorio que anteponía la prudencia a la ambición. Hoy buena parte de Silicon Valley la mira con recelo y constatan que es como cualquier otra, una empresa que compite con las mismas armas que las demás, solo que envueltas en el celofán de las buenas intenciones.

El primer aldabonazo llegó en abril con Claude Design, un competidor directo de Figma cuyo consejero delegado, Dylan Field, reprochó en público la falta de sinceridad de un socio con el que habían estado trabajando mano a mano. En junio se sumó Fable 5, la versión restringida del modelo Mythos, que degrada en silencio ciertas respuestas, no admite retención cero de datos y guarda las conversaciones con los usuarios durante 30 días.

Al mismo tiempo Amodei se ha puesto en contra de los modelos de pesos abiertos, más baratos y difíciles de controlar. Lo que muchos sospechan es que está creando un pánico para después ofrecerse a resolverlo. El calendario tampoco ayuda, la compañía planea salir a bolsa en otoño y esos modelos abiertos amenazan sus elevados márgenes. Nvidia, Microsoft, Meta, OpenAI, Google y más de 70 empresas han hecho pública una carta abierta en la que defienden los modelos abiertos. Eso ha dejado a Anthropic prácticamente sola. Amodei no ha tardado en responder arguyendo que su oposición se debe a que quiere evitar que gobiernos autoritarios amenacen la seguridad nacional.

El otro campo de batalla es China. Hace dos meses, en una carta dirigida a dos senadores, Anthropic acusaba a Alibaba del mayor ataque de destilación del que se tiene noticia. Al parecer Alibaba creo unas 25.000 cuentas falsas que hicieron 29 millones de preguntas a Claude para extraerle información sobre sus mejores capacidades. Lo curioso aquí es que la propia Anthropic ha destilado todo internet sin pagar derechos de autor y ahora exige a los chinos un respeto por la propiedad intelectual que ellos no tuvieron con nadie.

Detrás de esta guerra de los pesos abiertos, a las grandes de la inteligencia artificial se les mueve el suelo bajo los pies, pero por otra cosa bien distinta. Están perdiendo mercado. Como veíamos en el programa del lunes, sus clientes han descubierto que no necesitan gastar una fortuna en tokens de un mismo proveedor y están empezando a repartir su consumo entre modelos más caros y capaces y otros más baratos para tareas rutinarias. Así se entiende mejor la doble cruzada que ha emprendido Anthropic contra la destilación china y contra los modelos abiertos. Ambas apuntan al mismo blanco, la competencia barata que machaca sus márgenes, envuelta, eso sí, en el noble lenguaje de la seguridad nacional.

En La ContraRéplica:

  • 31:28 El responsable del incendio de Ávila
  • 37:55 La despoblación rural
  • 43:27 Medios e IA

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