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Barones del aire

Nos quedamos la semana pasada en 1903, el 17 de diciembre exactamente, día en el que los hermanos Wilbur y Orville Wright se levantaron unos metros sobre el suelo a bordo de un aparato bautizado como Flyer. Sólo hubo cinco testigos oculares de la hazaña y ni el periódico de Dayton, su ciudad natal, se hizo eco de la misma. Pero los Wright no se amilanaron. Siguieron realizando vuelos durante los meses siguientes, cada vez más alto y cada vez más lejos.

Habían resuelto por fin el problema que atormentó a los pioneros del siglo XIX. Habían conseguido hacer volar un artefacto más pesado que el aire. No sólo se mantenía arriba y avanzaba, sino que era estable y podían dirigirlo a voluntad.

El Flyer de los hermanos Wright fue el primer avión. Algo muy rudimentario, hecho de tela y madera. A partir de ese momento todo iría muy deprisa. En pocos años el mundo se llenaría de aeroplanos volando distancias largas a velocidad creciente. Había dado comienzo la era de la aviación, la de los barones del aire. El mundo, más pequeño que nunca, no volvería a ser el mismo.

En el ContraSello:

  • Las misiones jesuíticas en Paraguay
  • Origen de los pantalones bombachos

Bibliografía recomendada

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