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Breve historia del tiempo

Hoy si queremos saber en qué día vivimos no tenemos más que echar un vistazo de un segundo a nuestro teléfono. Nos dice el día, el mes y el año en curso. A no mucha distancia de la pantalla de inicio todos los sistemas operativos nos ofrecen completos calendarios en los que podemos anotar efemérides y otras citas. Esta certidumbre sobre la fecha y la hora nos ha hecho olvidar lo extraordinariamente complejo que es un calendario y el larguísimo camino que hemos recorrido hasta llegar a esos 365 días (366 si es año bisiesto) de 24 horas repartidos en semanas de 7 días y 12 meses de duración variable.

Vivimos en el apogeo del calendario gregoriano que utiliza prácticamente todo el mundo pero que tiene solamente algo más de cuatro siglos de historia. Antes de eso hubo muchos calendarios, cada civilización tuvo el suyo. Algunos eran sencillo y funcionales, otros de una complejidad extrema, pero todos de vital importancia para organizar la vida en sociedad.

Hoy en La ContraHistoria vamos a recorrer la historia de los principales calendarios, desde los primeros que aparecieron en el creciente fértil allá por el segundo milenio antes de Cristo hasta los últimos ajustes que hemos hecho sobre el nuestro para llevar una cuenta del tiempo lo más exacta posible.

En El ContraSello:

  • Problemas en la reunificación de Alemania
  • El Fuerte de San Antonio en Chiloé
  • Los masones

Bibliografía:

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