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El disfraz de Trudeau

El jueves pasado estalló un inesperado y sorprendente escándalo en Canadá. El primer ministro, Justin Trudeau, que se encuentra en plena campaña electoral (las elecciones son el próximo 21 de octubre), tuvo que salir a disculparse por una vieja fotografía en la que aparece disfrazado de Aladino durante una fiesta de disfraces en 2001, cuando tenía 28 años.

Fue la revista Time quien hizo pública la foto y en el acto fue considerada racista por la mayoría, incluidos todos sus contrincantes políticos, y por algunos una vergonzosa muestra de «apropiación cultural». Trudeau, del Partido Liberal, es famoso por sus gestos a favor del multiculturalismo y por su defensa de la diversidad. Es por ello que este escándalo ha ido a estallar en la cara de quien menos lo esperaba.

Pero no es la primera vez que sucede algo así. Las fiestas de disfraces están en el punto de mira en EEUU y Canadá porque en ellas, según afirman algunos, habita el racismo y se lleva a término la famosa «apropiación cultural». Evidentemente disfrazarse de samurai no significa despreciar a los japoneses ni apropiarse de su cultura, significa disfrazarse de samurai, y no hay que dar muchas más vueltas al asunto. Pero algo tan elemental hoy hay que explicarlo. Trudeau no lo hizo, al contrario, pidió perdón por algo que ni es ilegal ni es inmoral por lo que, como era de esperar, el escándalo se hizo aún más grande.

En La ContraRéplica:

  • «La biopolítica positiva de nivel foucaultiano» (sic)
  • Violencia ecográfica
  • La jugada de Rivera
  • El nuevo aspecto de Pablo Casado

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