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La cuestión marroquí

Durante siglos España ignoró África, enfocada como estaba en la empresa americana su presencia en las cercanas costas del continente se limitaba al control de algunas plazas como Ceuta, Melilla u Orán, ocupadas todas en tiempos de los Reyes Católicos, pero más con objeto de contener la piratería que de ejercer un control efectivo sobre el territorio. Tras la independencia de los virreinatos americanos en el primer cuarto del siglo XIX, las prioridades estratégicas de los Gobierno españoles cambiaron sustancialmente.

En el Caribe se mantenían leales Cuba y Puerto Rico, en el extremo oriente Filipinas y un puñado de islotes desperdigados por el inmenso océano Pacífico. Sólo quedaba África para expandirse y recuperar el prestigio perdido. África era la nueva tierra de promisión para los europeos y a España le quedaba especialmente cerca, a sólo unos kilómetros de distancia desde las costas andaluzas.

Así, durante el reinado de Isabel II, el de Alfonso XIII y la regencia de María Cristina de Habsburgo se encadenaron una serie de conflictos en Marruecos a los que se dio en llamar la cuestión marroquí. Aunque en todos ellos las armas españolas se impusieron, fueron muy costosos en vidas, en recursos y ocasionaron cambios políticos de gran calado que marcaron de un modo determinante las primeras décadas del siglo XX.

Personajes históricos como Juan Prim, Primo de Rivera o Francisco Franco hicieron carrera en África y de ahí saltaron a la política nacional. El africanismo se dejó sentir hasta finales del siglo pasado, cuando el primer Gobierno de Juan Carlos I ordenó la retirada del Sáhara. Hoy en La ContraHistoria vamos a recorrer este siglo y pico en el que lo que sucedía en Marruecos retumbaba con fuerza en Madrid, el siglo africano de los españoles.

En El ContraSello:

Bibliografía

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1 Comment on La cuestión marroquí

  1. Fernando: muchas gracias por los buenos momentos que me haces pasar. Aunque soy muy anárquico, puedo pasar algunas semanas sin oír la Contrahistoria/ Contracrónica/Contrapunto, luego oigo tres o cuatro seguidos.
    En primer lugar, me gustaría pedirte que, si fuera posible, amplíes el tema de “Españoles en Marruecos” (La Cuestión Marroquí). Sin duda, se merece un par de COTRAHISTORIAS más como mínimo, por su profundidad y su inmenso interés para comprender la historia de España entre 1850 y 1950.
    Mi opinión, es que tienen poco que ver la España, y la guerra, de 1859/60, en la que la lucha se realiza fundamentalmente contra el Califa de Marruecos y un ejército en parte profesional (caballería) con la España y las posteriores escaramuzas contra las tribus (cabilas) del norte de Marruecos, en general desafectas al poder del Califa: desde la Guerra de Margallo (1893), la tragedia del Barranco del Lobo (1909), hasta la Guerra del Kert (1912/14) y la posterior sublevación de las cabilas más unificadas que comienza tras la 1ª guerra Mundial y termina en 1925. Ni la España entre 1925 y 1955, que podríamos llamar de plenitud del Protectorado.
    Eso te hace cometer, en mi opinión, una serie de deslices que me gustaría destacar. Sin profundizar en el tema, hay errores que, entiendo, te gustaría conocer para rectificar, en la medida que te parezca/apetezca.
    La enfermedad que diezmó a los ejércitos españoles en 1859 y 1860 no era una epidemia de paludismo, como sostiene en su programa. Por el contrario, y como está descrito “ad nauseam” por Pedro Antonio de Alarcón: Memoria de un Testigo en la Guerra de África, fue el Cólera. Más conocido entonces como “Cólera Morbo Asiático”.
    Esta enfermedad era entonces una gran desconocida; tenemos que tener en cuenta que había aparecido en España apenas veinte años antes; en 1834 España sufrió la primera gran epidemia de cólera que causo la muerte a mas de 100.000 personas. Según algunos tratados de la época, las bajas que tuvo el ejército expedicionario de O`Donell, debido al cólera, oscilan entre los 10 y 14 mil soldados, produciendo la muerte entre los 2 y los 4 mil (La Historia Médica de la Guerra de África, Población y Pérez, Antonio, Madrid 1869)

    Tampoco se debe utilizar el término “rifeño” en esta guerra, más correcto cuando se habla de las guerras sucedidas en el este de Marruecos: Guerra de Margallo, Barranco del Lobo, Guerra del Kert, desastres de Anual, desembarco de Alhucemas, etc. Los combatientes enemigos de 1859 eran soldados del ejército del Sultán; sobre todo la caballería; y para las masas de cabileños es más correcto el término de “Yebelíes”, pues eran tribus de la Yebala.

    Tampoco es correcto decir que el General Margallo murió montado a caballo por un tiro en a cabeza; en realidad, murió por una imprudencia pegado a una garita del fuerte Cabrerizas Altas de un tiro en la cara. De esto si hay fotografía.

    Bueno, no sigo, pero las posteriores historias de las batallas entre 1909 y 1925 no quiero entrar porque sería para programas más extensos. Historias bien entretenidas entre la influencia de los gobiernos de la época sobre las acciones militares y la influencia de las acciones militares sobre las incesantes crisis de los gobiernos.
    Gracias de todos modos.
    Juan

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