Annual: catástrofe en el Rif

En 1921 el ejército español llevaba más de diez años guerreando en África. El conflicto había empezado en 1909, luego fue a más durante el verano de 1911, poco antes de que, en virtud del tratado de Fez, se estableciesen los protectorados francés y español en Marruecos. La guerra, de baja intensidad y organizada por parte de los rifeños en torno a guerrillas irregulares, se recrudeció a partir de 1920. En ese momento el Gobierno español envió a un joven general, Manuel Fernández Silvestre, que había combatido años antes en la guerra de Cuba para que pacificase el protectorado y eliminase toda la resistencia de las cabilas rifeñas.

A principios de 1921 Fernández Silvestre trazó un plan para apoderarse de la bahía de Alhucemas, en el centro del protectorado, y fijar presencia militar constante que desalentase a los rebeldes de perseverar en la rebelión. Pero algo falló durante aquella operación. Poco antes de que se efectuase el asalto final sobre Alhucemas, cuando el ejército se encontraba acampado en Annual, un pequeño pueblo rifeño enclavado en el fondo de un valle, un lugar difícil de defender y con la retaguardia comprometida por la orografía de la región, que es muy abrupta. Los rifeños, dirigidos por Abd el-Krim, un líder guerrillero rifeño que se había formado en España y que había trabajado en la administración colonial, atacaron de forma coordinada a las tropas españolas. Éstas, con las líneas de suministros cortadas, se replegaron precipitadamente hacia el fuerte de Monte Arruit en espera de que enviasen refuerzos desde Melilla.

Así dio comienzo, el 22 de julio de 1921, el desastre de Annual, una derrota sin paliativos del ejército de África que supuso un punto de inflexión fundamental en la guerra de Marruecos. Desencadenó también un formidable escándalo político precipitando el pronunciamiento de Miguel Primo de Rivera en Barcelona en septiembre de 1923. Durante dos semanas de combates el ejército de África fue masacrado sin piedad. Se calcula que murieron casi diez mil españoles y otros dos mil indígenas encuadrados en unidades coloniales. Se perdió también una cantidad considerable de armamento que sería posteriormente utilizado contra los españoles. La propia Melilla pasó a estar sitiada por las guerrillas.

Hicieron falta varios meses para estabilizar la situación y cuatro años para dar por concluida la guerra pacificando por completo el protectorado. Pero Annual nunca se olvidó. Para los oficiales supuso una humillación mayúscula. El general Juan Picasso elaboró un polémico informe en el que, tras repasar pormenorizadamente los hechos, señalaba culpables con nombre y apellidos. El asunto terminó salpicando a Alfonso XIII, pero no pudo ir mucho más allá porque en 1923 las Cortes quedaron disueltas. Se corrió un tupido velo sobre Annual y todo lo que había ocurrido allí.

Hoy en La ContraHistoria, justo cuando se cumple un siglo de este desastre, vamos a volver la mirada sobre aquel episodio que, aparte del elevadísimo número de víctimas que dejó, terminó por condicionar buena parte de los problemas políticos a los que España se enfrentó durante los años siguientes.

En El ContraSello

  • El castellano en Puerto Rico
  • Las condenas de la Inquisición

Bibliografía

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