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Dinares, dineros, cruzados y maravedíes

Vimos la semana pasada como nació la moneda en Lidia, un reino desaparecido que poco antes de esfumarse de la historia nos dejó este regalo. El invento de los lidios fue pronto copiado por fenicios, griegos y romanos. Con ellos (y por ese orden) llegó la moneda hasta este confín del Mediterráneo allá por el siglo III a.C.

Los romanos crearon un completo sistema monetario y lo extendieron a todas sus provincias que, cuando en el siglo V el imperio cayó, ya no se podían apañar sin monedas. Es por ello que sus sucesores, tanto los bizantinos como los pueblos germánicos, siguieron acuñando monedas con el sistema romano. Los romanos descubrieron también (con gran dolor, por cierto) la inflación, un fenómeno enteramente monetario que aparece cuando la moneda pierde valor y, como consecuencia, suben los precios.

Lo que nuestros antepasados del siglo VIII no esperaban es que en el año 711 la historia de la vieja Hispania iba a dar un giro tan brusco. Ese año un ejército musulmán capitaneado por Tarik Ibn Ziyad cruzó el estrecho de Gibraltar y derrotó en la batalla de Guadalete a Rodrigo, el último de los reyes godos.

Conquistaron toda la península en poco tiempo, apenas cinco años, pero pronto apareció resistencia cristiana en las montañas cantábricas y en los Pirineos. La Edad Media en España interpretaba sus primeros compases y lo hacía con la península ibérica dividida en dos. Y eso en el plano monetario significa que hubo una variedad amplísima de acuñaciones. Porque la moneda, además de servir como medio de pago, siempre fue símbolo de soberanía.

En El ContraSello:

  • EEUU en la Guerra del Pacífico (la del siglo XIX en Sudamérica)
  • La decadencia del Imperio Español

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