Hubo un tiempo en el que la cuarta ciudad de Europa estuvo dividida por un muro, mejor dicho, por dos muros y una franja de la muerte entre medias moteada por torres de vigilancia con guardias armados que disparaban a todo aquel que se aventurase por la zona. No estoy hablando de una separación que duró unos meses o un par de años, este muro estuvo en pie casi 30 años, desde 1961 a 1989.
Tres décadas marcadas por la guerra fría que el muro simbolizó mejor que ninguna otra cosa. Muchos intentaron cruzarlo. Algunos lo consiguieron. Otros, sin embargo, murieron en el intento. 239 personas fueron abatidas a tiros por los guardias cuando intentaban escapar. El muro del que estoy hablando se encontraba en Berlín, la partía por la mitad. En ocasiones cruzaba parques o el río Spree, en otras atravesaba las mismas casas de los berlineses, que fueron derribadas para levantarlo.
Cayó hace 29 años. Lo hizo de la manera más insospechada. El muro, que había resistido a casi todo, no pudo con los aires de cambio que soplaban desde el este, desde la Unión Soviética de Mijáil Gorbachov. Su construcción y caída fueron dos de los grandes momentos del siglo XX. Hoy en La ContraHistoria vamos a ver el muro de Berlín, una historia conmovedora y muy instructiva que no deberíamos olvidar nunca.
Bibliografía
- «La caída del Muro de Berlín» de Ricardo Martín de la Guardia
- «Stasiland. Historias tras el muro de Berlín» de Anna Funder
- «El muro de Berlín» de Thomas Fklemming
- «Berlín: Auge y caída de una ciudad en el centro del mundo» de Sinclair McKay




El muro de Berlín fue la construcción material en donde encallaba y naufragaba la propaganda comunista. No había bandera, logro, ideal o culminación socialista que explicase la necesidad de enjaular a sus beneficiarios. Los berlineses, en su conjunto o por barrios, tuvieron nazismo, guerra, derrota, invasión, ocupación, estabulamiento, prisión, miseria y desesperanza durante décadas. Afortunadamente esas desdichas quedaron atrás y las cicatrices que hay en la ciudad no se borran por el expreso deseo de los berlineses de no olvidar. Yo he visto el botón de muestra del muro colocado en el Parque de Berlín de Madrid y está tan fuera de contexto que apenas evoca nada de lo que significó. Yo he visto el muro en su versión East Side Gallery en donde algunos ha tratado de plasmar mensajes profundos, otros han tratado de aligerar con colorines la carga dramática y todos están enjaulados para evitar a los graffiteros complementadores. Todo allí tiene matices de esperpento. JFKennedy dijo «Ich bin ein Berliner», vamos, que él era berlinés a modo de alegoría sobre que ese sitio representaba un lucha justa y esa causa nos atañía a todos. Coincido.
Un cordial saludo.
No censuren los comentarios.
Gracias!
La foto menos caracteristica del universo pusiste flaco. Y metiste un typo en el primer renglon.