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Las mil y una herejías

Según el código de derecho canónico una herejía es la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católico, o la duda pertinaz sobre la misma. No es, como vemos, lo mismo que la apostasía, que implica el rechazo total de la fe cristiana, o el cisma, que supone dejar de estar sujeto al Sumo Pontífice. Para la iglesia la herejía siempre fue algo muy preocupante porque era la antesala del cisma y porque, por lo general, solía traer desórdenes. Los herejes no eran siempre mansos y razonables, a menudo todo lo contrario, de ahí que desde el cristianismo primitivo se persiguiese a los herejes y sus doctrinas con gran determinación.

A lo largo de los casi dos mil años de historia del cristianismo ha habido centenares de herejías. Durante los primeros siglos fueron muy comunes, luego, con la conversión del emperador de Roma al cristianismo, la cosa se tranquilizó para volver con fuerza mil años más tarde, momento en el que emergió la herejía luterana que culminaría en un gran cisma.

Pero no todas corrieron la misma suerte. La mayor parte de herejías tuvieron vidas breves, lo que les impidió constituir verdaderas amenazas para la iglesia católica, que vigilaba consciente de que una sola herejía debidamente agitada podía acabar con la propia iglesia.

Hoy en La ContraHistoria vamos a dar un repaso por las principales herejías cristianas desde los albores de esta religión hasta la irrupción del protestantismo en el siglo XVI, que resultó ser la herejía definitiva.

En El ContraSello:

Fernando I de Habsburgo, el hermano de Carlos V
– Los orígenes de León y Castilla
– Los sobrenombres de los reyes

Bibliografía

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