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Imperios en guerra

Duró sólo siete años, de 1756 a 1763, y algunos la califican como la genuina primera guerra mundial porque involucró a todas las potencias europeas de la época y se desarrolló en varios teatros de operaciones por todo el globo, fundamentalmente en Europa y América, pero que, gracias a la expansión europea por el Índico y el Pacífico, también se extendió a lugares remotos como la India o las Filipinas.

El conflicto partió Europa en dos. De un lado los aliados de Gran Bretaña y, de otro, los de Francia. Entre los primeros destacaban Prusia y Portugal, entre los segundos España y el Imperio Ruso, La guerra de los Siete Años tuvo importantísimas consecuencias, pulverizó la hegemonía francesa en Europa y liquidó su imperio en América. Debido a los ingentes gastos que ocasionó puso los cimientos sobre los que dos décadas más tarde se levantaría la revolución francesa.

Gran Bretaña, por su parte, ganó la guerra en Norteamérica, pero no le sirvió de mucho porque menos de quince años después sus colonias reclamaron la independencia. Algunos prohombres de la nueva nación como George Washington combatieron en esta guerra. España tuvo que ceder la Florida a los británicos, pero, a modo de compensación, el rey de Francia le entregó la colonia de Luisiana, que permanecería en manos españolas hasta 1803.

En Europa la guerra de los Siete Años dinamitó el sistema de alianzas imperante, posibilitó el ascenso de Prusia como potencia continental de primer orden y dejó el mapa político listo para las guerras napoleónicas, en las que Francia trataría nueva e infructuosamente de recuperar la hegemonía.

En El ContraSello:

  • La peste negra y la viruela
  • La Armada de Inglaterra

Bibliografía:

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